21 Días de Promesas de Dios para tu Vida: Día 5 – Apocalipsis 1:5-6 – Feb 20

«…Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén»

Dios te ha hecho parte de su real sacerdocio

La mayoría de nosotras usamos una diversidad de sombreros: hijas, hermanas, madres, amas de casa, vecinas, empleadas, contribuyentes, aficionadas, miembros del club. Y la lista continúa.

Si somos creyentes en Cristo, podemos agregar elementos a esa lista. Cuando respondemos a la gracia de Dios y ponemos nuestra confianza en Cristo, nos convertimos en una «nueva creación» (2 Corintios 5:17). Y eso no es todo. A través de nuestra fe, Dios nos declara sus «hijos» amados (Juan 1:12). Entre otras designaciones, la Biblia también nos identifica como «servidores» de Dios (1 Corintios 4:1),»embajadores» (2 Corintios 5:20) y «soldados» (2 Timoteo 2:3).

Hay una identidad más alentadora que considerar. El apóstol Juan, en el capítulo inicial de Apocalipsis, describe a los creyentes como «sacerdotes». La idea aquí es que, al igual que los sacerdotes del Antiguo Testamento, hemos sido separados por Dios para servir a Dios. Ayudamos a otros a encontrar a Dios. Ese es nuestro propósito expreso como parte del «real sacerdocio» de Dios: vivir nuestras vidas completamente para Él.

La promesa de Dios para mí

Te he hecho sacerdote para que me sirvas

Mi oración a Dios

Jesús, gracias, no sólo por liberarme del pecado, sino también por concederme el gran privilegio de servirte para siempre. Permíteme comenzar sirviéndote este día.

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MEDITACIÓN DIARIA