5 de Mayo: Día Internacional del Celíaco

El 5 de mayo se celebra el Día Internacional del Celiaco, 1 de cada 100 personas son celiacas pero el 97 % de los celiacos no lo saben.

La enfermedad celiaca es provocada por el gluten en personas genéticamente susceptibles.

Los síntomas más frecuentes es la pérdida de peso, vómitos, diarreas, fatiga, distención abdominal, disminución del crecimiento, alteraciones en el carácter irritabilidad. Pueden presentarse o no esta sintomatología

El tratamiento es el seguimiento de una dieta muy estricta sin gluten  El paciente celiaco debe basar su alimentación en productos naturales como leguminosas, carnes, huevos, frutas y verduras, y los cereales sin gluten como el arroz, avena, centeno, fécula de maíz.

Se deberán evitar los productos procesados  que sea difícil garantizar la ausencia de gluten.

Celiaquía, Intolerancia al Gluten o Alergia al Trigo

Estas prácticas, además, pueden inducir a confusión a las personas afectadas por la enfermedad celíaca, la intolerancia al gluten o la alergia al trigo, que son enfermedades distintas:

Celiaquía

Según estudios, en Europa, entre el 1 y el 2 % de la població está afectada por la celiaquía, una enfermedad autoinmune en la que las proteínas del gluten provocan una atrofia severa de la mucosa del intestino delgado en las personas afectadas, que les impide la absorción de nutrientes.

Intolerancia al Gluten

Las personas intolerantes al gluten, es decir, que sufren una sensibilidad al gluten no celíaca, tienen síntomas similares que los celíacos, pero no se ha observado en ellas una reacción autoinmune al ingerir alimentos y, en su caso, la absorción de nutrientes no está comprometida por la existencia de un daño en la pared intestinal. El diagnóstico de esta intolerancia es difícil, porque todavía no existen biomarcadores y se basa solo en descartar la celiaquía. Se estima que puede afectar hasta diez veces a más personas que la enfermedad celíaca.

Alergia al Trigo

Estas personas tienen una reacción alérgica que se limita al trigo. Deben también prestar mucha atención a los medicamentos, puesto que algunos pueden contener gluten, ya sea en el principio activo o en los excipientes. Es muy importante que las personas afectadas lean bien el prospecto, así como que se aplique en todos los casos la normativa actual, que obliga a detallar la presencia de gluten en los medicamentos.

Los celíacos tienen que evitar el gluten completamente, mientras que algunas personas con intolerancia al gluten, que sí pueden presentar distintos niveles de intolerancia, pueden ingerir pequeñas dosis de este nutriente. Es lo mismo que sucede con la intolerancia a la lactosa.

Joven sufre de gluten. Foto Premium

Así debe ser el etiquetado

Por este motivo, en el etiquetado hay que distinguir tres tipos de alimentos:

Genéricos

Son los alimentos que de forma natural no contienen gluten y, por lo tanto, no habría que mencionarlo en la etiqueta. Es el caso del agua, la leche, las verduras, las hortalizas, las legumbres, la carne y el pescado frescos y los huevos.

Convencionales

Son los que pueden fabricarse sin gluten, pero también podrían contenerlo. Son, por ejemplo, los postres o los productos cocinados con salsas y otros condimentos. Productos como las verduras precocinadas o la salsa de soja pueden llevar gluten. Estos alimentos deben llevar claramente la indicación “sin gluten” en caso de que contengan menos de 20 mg/kg. Se permite esta cantidad ínfima de gluten en los alimentos, porque es muy difícil garantizar su eliminación completa debido a la contaminación que puede producirse durante el proceso de recolección, manipulación o transporte de los alimentos.

Por otra parte, se etiquetan como “contenido muy reducido en gluten” los alimentos que no superan la cantidad de 100 mg/kg. Estos últimos podrían ser adecuados para algunas personas intolerantes, pero en ningún caso para los celíacos.

Específicos

Son los alimentos que de forma natural contienen gluten, pero la industria los ha reformulado para eliminar esas proteínas y hacer que sean aptos para celíacos. Esa adaptación puede hacerse en la pasta, el pan o algunas bebidas, y es imprescindible que dichos alimentos contengan la indicación “sin gluten”.

Creación de mitos y confusiones

Así pues, los usos abusivos de la etiqueta “sin gluten”, en lugar de contribuir a la información del colectivo de celíacos, pueden llevar a la creación de mitos y confusiones. Las motivaciones de esta práctica pueden ser comerciales, ya que en los últimos años se ha extendido la creencia de que una dieta sin gluten es beneficiosa para cualquier persona.

Sin embargo, esto solo es así para las personas que padecen celiaquía, intolerancia o alergia al gluten. Para una persona sana, una dieta libre de gluten no presenta ningún beneficio. Puede prescindirse de él, porque no es un nutriente esencial, pero no supone ninguna mejora de por sí.

Es cierto que este tipo de dieta puede ser beneficiosa para personas que presentan el síndrome del colon irritable u otras enfermedades que afectan al correcto funcionamiento del intestino, pero seguir una dieta libre de gluten sin una supervisión médica puede ser perjudicial para la salud, dado que a menudo, al eliminar los cereales que llevan gluten, se tiende a seguir una dieta desequilibrada, baja en fibra y excesivamente rica en azúcares y grasas, debido a la formulación de los productos sin gluten”.

Hay que combatir mitos tales como que el gluten engorda, puesto que los productos sin gluten a menudo incorporan grasas añadidas que suponen una mayor aportación de calorías. Eso sí: el cambio de una dieta con muchos alimentos industriales, como las galletas o la repostería, a otra basada en alimentos frescos, como frutas y verduras, sí puede ayudar a perder peso, aunque la presencia o ausencia de gluten no tenga nada que ver con ello.

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