7 días para Orar: Día 4 – Salmos 103:11 – Mar 23

Ven desordenado

Cuando nos equivocamos debido al pecado, y sí, va a pasar, la confesión nos pone de regreso al campo. – Lou Holtz

Nosotros desesperadamente queremos venir a Dios cuando sentimos que lo tenemos todo bajo control. Pero Dios quiere que vengamos a Él en medio de nuestra aflicción. Nosotros no tenemos que ordenar nuestra vida para impresionar a Dios.

Nosotros, sin embargo, sí necesitamos hablarle de la condición de nuestro corazón. Parte de la oración es confesar las cosas erróneas que hemos hablado, hecho y sí, hasta las que hemos hecho. C.S. Lewis dice que la confesión es como el umbral de la oración. Esto significa que debemos hacerlo primero.

La confesión es difícil para nosotros porque no queremos admitir nuestras fallas. Noticia de última hora: Él ya lo sabe. Él sabe las cosas que intentamos esconder de Él. Esa cosa que hicimos hace años, ¿qué juramos nos lo llevaremos a la tumba? Él sabe. ¿Y adivina qué? Él nos ama de todas maneras.

A pesar de que Él sabe, aun así nosotros tenemos que confesar nuestros pecados. En realidad es algo que la mayoría de nosotros o no queremos hacer o sentimos que no es necesario hacer. Y ciertamente no queremos llamarnos a nosotros mismos pecadores. Eso significaría que estamos llenos de pecado. Otra noticia de ultima hora: nosotros somos pecadores. Pero la Biblia es clara en que «Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de todas nuestras iniquidades».¿De cuánto seremos limpios? De todo.

Cuando confesamos nuestros pecados, nosotros entonces hacemos la decision de arrepentirnos. Eso significa que hacemos un “cambio de actitud” y literalmente nos volvemos en sentido contrario del pecado que acabamos de confesar. Confesar nuestro pecado y caminar en arrepentimiento puede incluir esta simple oración.«Dios, por favor, perdóname por chismear sobre Beth hoy. Yo voy a escoger hablar palabras que no derriben a otras personas de ahora en adelante».

Pero hay ocasiones cuando venimos a Él y tenemos muchas más cosas que confesar. Pueden haber años de discrepancias morales que nos agobian. Algunas cosas no recordamos específicamente. Si este es el caso, nuestra oración podría ser, «Dios, yo sé que he pecado muchísimo, y yo no recuerdo todo. ¿Me podrías perdonar en las cosas en las cuales he fallado?» Y ¿adivina qué? La Biblia nos dice que Él no se acordará más de nuestros pecados y que ellos serán removidos lejos de nosotros, tan largo como el este se encuentra del oeste.

Nosotros podemos pensar que estamos desesperanzados y que nuestras circunstancias no tienen remedio. ¿Adivina qué? Desesperanzado e indefenso con la especialidad de Dios. Nosotros solo tenemos que traer nuestras desordenadas vidas a Él.

Reflexiona

  • Pídele a Dios que te traiga a la mente cualquier cosa que tú necesites confesar y simplemente hazlo.
  • Si hay algún problema que te sigue poniendo una zancadilla, ¿qué necesitas ajustar, quitar, o añadir para ayudarte a girar en la dirección opuesta?
  • Escribe cualquier revelación que Dios te hable a ti a través de la lectura bíblica de hoy o a través del devocional.

Citas Bíblicas para estudiar:

Salmos 103:11-12
Hebreos 8:12
1 Juan 1:9

Amén

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MEDITACIÓN DIARIA