7 días para Orar: Día 6 – Santiago 5:16 – Mar 25

Ensúciate

Orar nunca es una última línea de defensa. Es nuestra primera línea de ofensa. – Craig Groeschel

La Biblia nos dice que oremos por otros. Una cosa que hacen nuestras oraciones es alentar a las personas. Cuando recibimos un mensaje de texto, una nota, o una llamada telefónica de alguien diciendo que oraron por nosotros, eso nos alienta.

Al orar por otros, nosotros estamos en la primera linea de sus vidas. Nosotros oramos por su beneficio. Mientras crecemos en nuestra cercanía con Dios, orar por otros será más fácil, más natural, e incluso más emocionante. Así que, a medida que avanzamos en nuestro día, ensuciemos nuestras rodillas y oremos. Aquí hay tres grupos por los cuales orar:

Nuestro círculo íntimo
El círculo más pequeño son las personas en nuestra vida con las cuales somos más cercanos, incluyéndonos a nosotros mismos. Este grupo nos necesita en sus vidas. Consiste de miembros de la familia y nuestros amigos más cercanos. Orar por este grupo será más fácil porque los conocemos mejor. Una mayoría de nuestras oraciones van hacia personas en este grupo porque ellos están en primer plano en nuestras mentes.

Nuestro círculo del medio
Este círculo del medio será más grande que nuestro círculo íntimo. Este grupo consiste de buenos amigos, conocidos y miembros de la familia extendida. No siempre sabremos por qué orar por las personas en este grupo; sin embargo, oramos por ellos de todas maneras. Un simple, «Dios, por favor, brinda Tu sabiduría a Juan» o, «Dios, yo oro que ella legue a conocerte» será suficiente.

Nuestro círculo exterior
Este grupo será el grupo más grande en nuestra vida. Consiste de personas que no conocemos o con las cuales hayamos interactuado una vez. Podría ser el líder de un país, una celebridad, o un mesero de un restaurante. Las oraciones por estas personas no serán especificas, sino, mas bien, oraciones generales serán apropiadas.

Aquí hay algunas ideas que nos ayudarán a comenzar:

  • Haz una lista diaria y ora por ella.
  • Siéntate en quietud y permite que Dios traiga personas a memoria.
  • Marca un recordatorio en tu teléfono que te recuerde a orar.
  • Apaga la música mientras conduces y ora.
  • Ora en el momento que la necesidad se presente.

Para impactar a otros, debemos detener nuestras propias agendas. Nuestras oraciones no tienen que ser largas, y nosotros no tenemos que preocuparnos por el resultado. Nosotros hicimos nuestra parte. Nosotros podemos permanecer sobre la verdad de que cada oración que oramos será escuchada por un Dios bueno y amoroso. Nuestras oraciones pueden ser tanto espontáneas como planeadas. Cuando Dios dice que nosotros podemos venir a Él por cualquier cosa y por todas las cosas, Él realmente lo dice en serio.

Aceptemos Su oferta.

Reflexiona

  • Toma tiempo en organizar tus diferentes círculos y haz un plan para acudir a Dios en su nombre con regularidad.
  • Escribe cualquier revelación que Dios te haya hablado a través de este plan de lectura bíblica o el devocional.

Citas Bíblicas para estudiar:

Mateo 19:26
Romanos 8:26
Santiago 5:13-16

Amén

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MEDITACIÓN DIARIA