Algunos de los errores más comunes en las relaciones de pareja

Quien más y quien menos ha tenido, tiene o tendrá una relación de pareja en algún momento. Dicen que no hay dos parejas iguales y, probablemente, sea cierto. Y es que, ni siquiera dos mismas personas en diferentes puntos de la vida tienen de nuevo la misma relación. 

Las personas cambiamos, las parejas cambian y nuestros hábitos y formas de entender el amor son diferentes. Según vamos madurando y creciendo, aprendemos cosas nuevas y las aplicamos a nuestras relaciones. Y, sin embargo, cuando hablamos de parejas, hay errores que se repiten muy a menudo. Conocerlos y reconocerlos en nosotros puede ayudarnos a tener una relación más saludable. 

Mantener discusiones por WhatsApp

Sabemos que a veces no se puede evitar: estás hablando por WhatsApp con tu pareja, y entonces sale un tema que te ha estado molestando y casi parece inevitable entrar en él. Para cuando te das cuenta, estás teniendo una discusión importante por WhatsApp

El problema es que, por muy útiles que sean estas aplicaciones de mensajería, no nos permiten ver a la otra persona, no podemos observar sus gestos, su postura corporal o el tono de su voz. Esos mensajes no verbales son tan importantes como los verbales

Además, por mensaje, por muy rápido que escribamos o muy bien que nos expresemos por escrito, es difícil explicar todo lo que queremos decir. Por ello, suele ser mejor idea parar y acordar seguir con la conversación en persona

No verbalizar con claridad lo que queremos o necesitamos de nuestra pareja

Todos lo hemos hecho y casi cualquier persona que conozcas lo ha hecho: queremos algo de la otra persona, pero no se lo decimos claramente. Puede ser por vergüenza, o porque creemos que debería saberlo sin tener que verbalizarlo o, simplemente, por orgullo. 

El caso es que a veces casi confiamos en que nuestra pareja nos conozca tan bien que sepa lo que nos pasa o nos lea la mente. Por desgracia, nadie se conoce tan bien. La manera más eficaz y asertiva de obtener lo que queremos de la otra persona es verbalizarlo directamente y de manera clara

Comunicarnos de manera pasivo-agresiva

Es más que probable que en alguna ocasión nos hayan preguntado – o hayamos preguntado – qué nos pasa y la respuesta haya sido «nada», pero nuestra actitud o la de la otra persona haya dejado muy claro que sí que pasa algo

En la misma línea con lo anterior, a veces, en vez de decir lo que nos molesta o nos ocurre, adoptamos una actitud pasivo- agresiva, que afecta a la comunicación, puede irritar a la otra persona y, además, no resuelve nada. 

Hablar de manera honesta con nuestra pareja, indicándole qué es lo que te ocurre, qué es lo que te molesta y por qué o cómo te hace sentir eso que te está afectando, sin pretender atacar a la otra persona, es la única manera asertiva y realmente eficaz de resolver la situación. 

No mantener nuestros espacios independientes

Nos gusta estar con nuestra pareja, por eso mantenemos una relación con ella y disfrutamos nuestro tiempo juntos enormemente. Sobre todo, al principio es muy normal querer pasar todo el tiempo posible juntos, porque es algo novedoso que nos emociona y nos hace sentir bien. 

Sin embargo, en ocasiones, podemos mezclar y combinar tanto nuestras vidas que ya no haya espacio individual para ninguno de los dos. Sin embargo, mantener nuestros hobbies individuales, salir de vez en cuando a solas con nuestros amigos anteriores a la relación, o simplemente irnos a otra habitación a leer un libro o ver una película que la otra persona no quiere ver, puede ser muy necesario. 

Seguir siendo una persona individual, y mantener lo que éramos antes de tener pareja, es importante para nuestra autoestima, para no perdernos a nosotros mismos, para recordar que lo que estamos haciendo es compartir dos vidas completas e individuales. Y, también, para darnos un respiro de vez en cuando. 

Dejarnos llevar por la rutina

Al principio de la relación todo es romance, enviamos y recibimos palabras románticas, las son conversaciones son interminables hastaque llega la madrugada, aunque al día siguiente haya que trabajar. El problema es que ese ritmo es muy difícil de mantener

Y es que, en los primeros días de una relación, hay una subida hormonal que nos sostiene más allá del sueño o el cansancio. Pero las hormonas se relajan, nuestro cuerpo se cansa y el rendimiento laboral disminuye. 

No solo eso, es que cuando terminas de trabajar, incluso aunque vivan juntos, el tiempo se va en otra labores: hay que limpiar la casa, se debe cuidar de los niños, hay diligencias pendientes y debemos cumplir con nuestras obligaciones. Cuando nos damos cuenta, aunque se hayan estado 5 ó 6 horas juntos, apenas hemos conversado de nosotros, de nuestros intereses o del día a día

Por ello, es importante asegurarnos de apartar cierto tiempo para reconectar y ser parejaParar cuando nos damos cuenta de que la rutina nos está arrastrando y nos sentimos desconectados el uno del otro. A veces, dedicar 15 minutos de la noche antes de dormir para hablar sobre nosotros es suficiente. 

Salir un fin de semana a pasar una noche fuera de casa o, simplemente, dedicar una tarde a estar juntos sin nadie más. Sea lo que sea, volver a encontrarnos lejos de la rutina.

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