Aplastarás Dragones: Día 2 – Santiago 3:13 – Sep 17

Admite que tienes un dragón 

Jack Kent escribió un libro para niños titulado «No Hay Tal Cosa como un Dragón». La historia habla de un muchachito llamado Billy Bixbee, que una mañana quedó sorprendido al descubrir que había un pequeño dragón muy bonito en su cuarto.

Cuando se lo dijo a su mamá, ella le dijo: “¡No hay tal cosa como un dragón!”. Poco después, el dragón estaba en el piso de abajo, sentado incluso en la mesa de la cocina. Pero la mamá de Billy lo ignoraba; todos lo ignoraban. Pronto, era tan grande que cuando pasó por allí una camioneta, el dragón la persiguió por la carretera cargando a sus espaldas la casa de los Bixbee.

¿Y si mi dragón ya está fuera de control? ¿Y si ha estado creciendo por años y es un monstruo adulto con tres cabezas y código postal propio?

Para Billy Bixbee, la clave fue admitir que había un dragón. Cada vez que él reconocía la existencia del dragón, este se hacía cada vez más pequeño. En palabras sencillas, este es simplemente el principio de admitir que tienes un problema. Incluso los psicólogos seculares y programas de doce pasos como el de Alcohólicos Anónimos requieren que las personas que quieren ayuda admitan que tienen un problema.

A menos que sean sinceros sobre sus problemas, nunca podrá haber soluciones.

Citas Bíblicas para estudiar:

Santiago 3:13-16

Amén

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