Atrévete a pedir: Día 4 – Josué 2:11 – May 5

Atrévete a pedir

La historia de Rahab es donde nuestro tema “Atrévete a Pedir” tiene su fruición. No sabemos mucho de la vida de Rahab, cómo ella llegó a ser una prostituta o el tipo de vida que llevaba, pero una cosa que creo que podemos extraer de su historia es que ella no estaba contenta con su vida. Deseaba un cambio. Sugeriría que ella estaba buscando la manera de salir de su situación, y cuando vio los espías hebreos, brincó a tomar la oportunidad para cambiar sus circunstancias. 

Rahab probablemente habría escuchado de los ríos que se habían secado, los mares que habían sido divididos, o las nubes de gloria y columnas de fuego. Un Dios, con quien ella no estaba familiarizada, quien vino por Su pueblo y siguió tras ellos. Creo que ella quería unirse a este pueblo y este Dios. 

Así que ella pidió.

Se atrevió a hacer un trato con los espías hebreos. Ella expuso su trato y después tuvo que esperar. Como hemos hablado anteriormente, la espera es algo que muchos tenemos que pasar en algún momento, y siempre sucede para prepararnos para algo que viene. 

Rahab tuvo que confiar en que los espías iban a honrar su palabra. Ella tuvo que esperar y ver cómo los Israelitas se acercaban día a día a Jericó. Ella tuvo que verlos mientras marchaban en silencio alrededor de su ciudad. Ella tuvo que sentarse a esperar y descansar. 

Lo maravilloso de Rahab es que ella tuvo la tenacidad de pedir por algo a lo cual ella no tenia ningún derecho. Ella se convirtió en Israelita. Se caso con un guerrero honorable y muy respetado, y más que eso, terminó siendo un ancestro del Mesías. Todo esto porque se atrevió a pedir. 

A veces tenemos que asirnos de los momentos que nos llegan – son oportunidades para que la vida nos lleve a un rumbo diferente. Rahab fue tenaz y valiente, y peleó para cambiar sus circunstancias. Reusó a ver lo que estaba pasando a su alrededor como meras coincidencias, y actuó basado en el entendimiento de que el Dios de estos extranjeros, estaba detrás de todo lo sucedido. 

En el momento que Rahab decidió ayudar a los espías, sus ojos fueron abiertos para ver la oportunidad de hacer un cambio. Logró encontrar su libertad y unirse al linaje del Mesías, junto a otras mujeres sorprendentes, escogidas por Dios para preparar el camino de Él. Lo que nos sucede hoy en nuestras vidas también puede indicar oportunidades de cambio. Tal vez no tenemos espías tocándonos a la puerta, pero nuestro Creador nos invita a tomar cada momento para ver hacia donde nos puede llevar. Sólo nos falta abrir nuestros ojos, escuchar y estar dispuestos a arriesgarnos.

Tenemos que atrevernos a pedir. 

Citas Bíblicas para estudiar:

Josué 2:8-13

Amén

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