Bajo Deseo Sexual

La falta de deseo sexual es un problema que puede deteriorar la relación de pareja e incluso causar ansiedad en el que lo sufre. Te contamos qué puede provocarla y qué hacer para recuperar la dinámica sexual.

¿De qué hablamos al referirnos a «Bajo Deseo Sexual»?

Se trata de una ausencia o deficiencia de fantasías y deseos de actividad sexual, de forma persistente, que provoca malestar intenso en la persona que lo padece o dificultades en la relación interpersonal.

Es importante plantearnos a qué nos referimos cuando hablamos de deseo. ¿Este deseo está vinculado solamente a actividades relacionadas con los genitales, la excitación y la consecución del orgasmo? ¿O por el contrario tiene que ver con caricias y sensualidades erótico-afectivas valiosas por sí mismas, que pueden llevarnos al orgasmo, en la penetración o en niveles elevados de excitación?

Sea como sea, existe una ligera confusión cuando nos referimos a «bajo deseo sexual» y a «inapetencia sexual», ya que, el primer concepto hace referencia a la sensualidad erótico-afectiva y el segundo concepto, a la frecuencia de encuentros sexuales y las preferencias particulares en la práctica.

Por tanto, el miembro de la pareja con menor deseo sexual no necesariamente tiene inapetencia o bajo deseo sexual, ya que existe un amplio margen para la diversidad erótica. 

Causas

En la relación con nuestra pareja, los conflictos de intereses, el resentimiento o la desconfianza, y la rutina en la actividad sexual… pueden ser causas de bajo deseo sexual de uno o ambos miembros de la pareja.

También inciden factores biológicos como que nuestro nivel hormonal esté alterado, por ejemplo con bajos niveles de testosterona; o que debamos tomar un fármaco que interfiera en nuestra respuesta sexual, como pueden ser los antidepresivos; o bien padecemos alguna enfermedad como dolor crónico, diabetes o fibromialgia. Todo ello tiene una repercusión en nuestra biología, por tanto en el funcionamiento de nuestra respuesta sexual y de nuestro deseo.

Entre los factores psicosociales, las causas de la inapetencia pueden encontrarse en el desconocimiento del funcionamiento erótico-sexual del propio cuerpo y del cuerpo de la pareja, así como en unas expectativas poco realistas acerca de lo que podemos esperar en un encuentro sexual o las expectativas y realidades acerca de cómo debemos funcionar, de lo que se espera de nosotros o debemos esperar del otro.

Síntomas

El síntoma más significativo para identificar la inapetencia o falta de deseo sexual es una disminución por el interés que nos suscita el sexo en sus diferentes dimensiones.

Esta disminución en el interés por lo sexual suele ir acompañada de conductas específicas como las siguientes:

  • Evitamos con frecuencia las propuestas de actividad erótica y sexual que propone nuestra pareja, por ejemplo con las típicas expresiones: “no, ahora no tengo ganas”, “es que estoy muy cansado” o “mejor otro día, cariño”.
  • Disminuye nuestra iniciativa para proponer actividades sexuales.
  • Nos masturbamos con menos frecuencia que antes.
  • Esquivamos las situaciones en que sabemos que nuestra pareja puede proponer un encuentro sexual, como acostarnos cuando ya está dormida o llenar nuestro tiempo libre de actividades para impedir momentos de intimidad con nuestra pareja.
  • El sexo está casi ausente de nuestras preferencias y rara vez aparece en nuestro pensamiento, a no ser que alguien saque el tema.

Con el tiempo, y si esta situación ha ido provocando conflictos en la relación de pareja, cualquier gesto de acercamiento puede percibirse como un peligro y, en vez de ser una experiencia agradable que activa nuestro deseo como lo hacía antes, nos parece una experiencia molesta y desagradable que deseamos evitar.

Cuando llegamos a esta fase, ese gesto puede provocarnos ansiedad y temor hacia las consecuencias de nuestra inapetencia sexual, y nos puede llevar a sentir que estamos obligados a tener una actividad sexual para evitar un problema o el mal humor de la pareja. Sin embargo, obligación y deseo son dos grandes enemigos. En este punto, podríamos reconocer que hemos entrado en un círculo vicioso que provoca un distanciamiento afectivo y un aumento de los conflictos en la relación que, a su vez, siguen alimentando una disminución de nuestro deseo sexual. 

Tratamiento

Si se trata de una relación de pareja que se ha vuelto conflictiva, con discusiones y peleas frecuentes, marcada por una insatisfacción afectiva dolorosa, con pocos proyectos en común, quizás dañada por los celos o una infidelidad… será esencial trabajar el reencuentro en la pareja, ya que sin este reencuentro difícilmente habrá deseo.

Además de abordar la solución del origen del problema, para tratar la inapetencia y el bajo deseo sexual es esencial redirigir la atención hacia lo sexual; tanto con estímulos internos (pensamientos eróticos, percepción de sensaciones de excitación…) como con estímulos externos (caricias que estimulen nuestros sentidos, mensajes eróticos…). En este aspecto, pueden ser de gran efectividad diversos recursos pensados para estimular el deseo sexual como los siguientes:

  • Potenciar la fantasía erótica.
  • Elaborar juegos de seducción entre la pareja.
  • La introspección para reconocer los deseos propios y más genuinos.
  • La relajación y la meditación para disminuir el estrés o la ansiedad.
  • Visualizaciones dirigidas que potencien el erotismo y la aceptación del problema.
  • La búsqueda de novedades consensuadas con uno mismo y con la pareja.

Algunos consejos…

Para lidiar con un problema de inapetencia o bajo deseo sexual, es importante considerar que ambos miembros de la pareja sufren. Para la persona que padece la inapetencia, la actividad sexual deviene en algo tedioso, indeseable y obligatorio. Y en consecuencia se siente bajo presión. Por el contrario, la persona con mayor deseo sexual suele sentirse rechazada, impotente e insatisfecha por una carencia sumamente desagradable en su vida sexual y afectiva.

Por tanto, los objetivos o consejos para la persona con menor deseo sexual pueden ser:

  • Jugar con sus sentidos.
  • Fantasear con escenas eróticas de su agrado.
  • Buscar en su interior qué desea realmente y proponérselo a su pareja.

Y los objetivos o consejos de la persona con mayor deseo sexual pueden ser:

  • Practicar el autoerotismo como un valor erótico.
  • Buscar el modo de mejorar la cohesión con la pareja (a pesar de lo dolorosa que pueda resultar su inapetencia sexual) en otras esferas de la relación de pareja, como son el ocio, la cordialidad, la confianza… y compartir, a pesar del problema, un tiempo de calidad.

Por último, cuando la inapetencia o bajo deseo sexual persiste, lo más sensato, productivo y eficaz es consultar a un especialista en sexología para evitar los efectos colaterales que tiene en la relación de pareja un problema sexual de larga duración. 

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