Cómo Adquirir una Gran Fe – 2 Corintios 5:7 – 29 Oct

Porque por fe andamos, no por vista.

Algunas personas dicen: “Me gustaría tener gran fe”.  Aunque a la mayoría de nosotros nos gustaría que Dios dejara caer esa clase de fe en nuestro regazo, esa no es la manera como Él actúa.

La fe aumenta como resultado de nuestra obediencia en las cosas pequeñas. Todos nos maravillamos de la disposición de Abraham de ofrecer a Isaac por mandato del Señor. Pero, ¿alguna vez se ha detenido usted a pensar en todos sus pequeños pasos de sumisión que prepararon el camino para esta prueba tan grande?.

A lo largo de su vida, Abraham obedeció a Dios. Por orden del Señor dejó su patria (Génesis 12:1-4), fue circuncidado (Génesis 17:10-26), engendró a Isaac en su vejez (Génesis 21:1-3), y envió lejos a su hijo Ismael (Génesis 21:9-14). En el momento que se le pidió que ofreciera a Isaac como un sacrificio, él ya sabía que Dios sería siempre fiel a sus promesas. Sus experiencias anteriores lo habían enseñado a confiar en Él.

De la misma manera, cada pequeño paso de obediencia que damos solidifica nuestra confianza en Dios. Después, cuando Él nos desafíe con una tarea más difícil, un firme fundamento de seguridad nos capacitará para confiar en el Señor y obedecerle.

Los grandes actos de fe fluyen de nuestra pasada relación con el Señor. Al desatender sus sencillas órdenes perdemos oportunidades invalorables de ser testigos de su fidelidad.

¿Le es difícil confiar en Dios? Tal vez sea porque usted ha ignorado esas “pequeñas” e “insignificantes” indicaciones del Espíritu Santo.

El Señor considera importante cada uno de sus mandamientos, y promete premiar cada acto de obediencia, no importa su tamaño. La fe grande comienza con pasos pequeños.

Oración:
Señor, dame la sabiduría para entender que con cada prueba fortaleceré mi fe en Tu poder. Concédeme Padre, la paciencia para dar esos pequeños pasos que me acerquen cada vez más a glorificarte y seguir Tu voluntad. Amén

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