Cómo manejar el deseo de regalos de tu pequeño durante Navidad

El correcto manejo de deseos y regalos no es fácil para los padres, menos aún en Navidad. Conviene reflexionar sobre si los deseos infantiles son reales y son constructivos, o son debidos a la presión de la publicidad, la moda o manifiestan una necesidad de atención.

¿Cuántos regalos pide un niño a Papa Noel o a los Reyes Magos? Unos 4,25 regalos de media, según un estudio de la Universidad de Alpen-Adria (Austria).

Los deseos de los niños se despiertan rápidamente: aquí un juguete con luces intermitentes llaman su atención y lo desean inmediatamente como si el resto de las cosas del mundo hubieran desaparecido, un poco después es un paquete de galletas con personajes de dibujos animados lo que se les hace necesarios. ¿Cómo gestionar esta tendencia a quererlo todo? ¿Cómo llevar la «gestión de los regalos»?

A los padres les resulta difícil decir «no», especialmente cuando se trata de cosas pequeñas.

Al principio todo es muy sencillo, el bebé quiere comer, ser abrazado, dormir en paz. Con eso ya está feliz y contento. Pero este estado idílico no dura mucho. El pequeño va a la escuela o se sienta en el parquecito y ve el juguete de otro niño y lo desea tanto como si ya fuera suyo.

Es posible que el niño todavía no pueda hablar correctamente, pero sabe exactamente que quiere «eso». Por lo general, la cosa acaba con llanto cuando se le niega lo que no es suyo.

Más adelante los padres a menudo experimentarán ese escenario: el niño quiere algo, no lo consigue y el resultado son gritos y lágrimas. Se ven escenas dramáticas en grandes tiendas y supermercados cuando los padres no quieren llevarse a casa el juguete o el chicle por uno.

El niño se tira al suelo y aúlla hecho un mar de lágrimas y mocos. Las miradas de los transeúntes abarcan todo el espectro de significados, desde «pobre niño» hasta «pequeño mimado». Esto obliga a los padres a tener nervios muy bien templados porque simplemente no se le puede comprar todo.

Es normal que los niños «Quieran tener»

Los niños pequeños quieren todo porque sienten curiosidad por algo y quieren hacer suyo el mundo. Pero cuando un niño «quiere» algo, puede significar cosas muy diferentes. Para entender el mensaje hace falta experiencia, paciencia y empatía para saber lo que realmente está deseando el corazón del niño. Y este discernimiento se hace más difícil a medida que el niño crece.

A menudo es un misterio para los padres cómo sus hijos tienen ciertos deseos. No se lo explican. Pero hay que aceptar el hecho de que los niños de hoy están expuestos a una lluvia publicitaria continua, en la televisión, en internet y en el mundo real. Un padre simplemente no puede ponerlo a salvo de eso.

En cualquier caso, los niños en edad preescolar aún no pueden distinguir cuándo se han convertido en un objetivo publicitario. Les gusta la publicidad con personajes divertidos, música pegadiza y colores brillantes y no entienden que alguien está tratando de venderles algo. Y no es suficiente con apartarles de la publicidad. Los deseos de propiedad surgen a menudo en el parquecito de la escuela. Si alguien viene a clase hoy con el morral «de moda», otros compañeros quieren lo mismo.

Los niños mayores deben proporcionar algo a cambio

Cuanto más grandes se vuelven los niños, más grandes (y más caros) se vuelven sus deseos. Un estudio de la Universidad de Alpen-Adria (Austria) estimó que las listas de Papa Noel y Reyes Magos estaban compuesta por un promedio de 4.25 deseos que costaban alrededor de $250 dólares.

Los niños más pequeños tendían a expresar varios deseos baratos, mientras que los niños mayores de diez años escribían menos deseos, pero más caros. Parece que muchos son conscientes de que los regalos conllevan una inversión por par de Papa Noel o los Reyes Magos. Algún niño persuasivo había añadido a su deseo un «solo cuesta…».

Detrás de la generosidad de los adultos suele haber un deseo de paz y tranquilidad, es mejor comprar una bolsa de ositos de goma que iniciar una discusión. A veces, sin embargo, detrás de eso hay una conciencia culpable: los padres y madres ausentes, los padres de fin de semana y otras personas con sentimientos de culpa piensan que pueden sustituir el tiempo y la atención por regalos.

Pero los niños también deben aprender que el dinero no crece en los árboles, sino que hay que ganarlo.

Y eso significa que el cumplimiento de un deseo a veces tiene que esperar. Por ejemplo, hasta el próximo cumpleaños, cuando los padres y abuelos entregan juntos el objeto de deseo.

Si el niño ya es mayor, también puede proporcionar algo a cambio de cumplir el deseo, como financiarlo en parte con su paga. Si el niño está listo para hacer algo por sí mismo, dice mucho acerca de si el deseo es verdadero y no simplemente un capricho pasajero o fruto de lo que está de moda en un monte determinado.

Deseos materiales o de Reconocimiento

Puede ser muy importante para un niño tener cartas coleccionables como todos los demás para que pueda seguir el juego durante el recreo y no quedarse solo en una esquina. En este caso, lo que desea es formar parte y ser aceptado y reconocido. Si se empeñan en conseguir unas deportivas de una determinada marca es porque se han hecho imprescindibles entre los amigos. Tienes que valorar una serie de cuestiones:

  • ¿Está el niño actualmente en una fase difícil en la que tiene que luchar para pertenecer a un grupo?
  • ¿Es el niño lo suficientemente seguro de sí mismo como para posicionarse independientemente de la ropa que lleve puesta?
  • ¿Se puede cumplir el deseo de reconocimiento de otra manera? ¿Por ejemplo, a través de un buen desempeño atlético o voluntad de ayudar?

No es tan importante si los zapatos se compran finalmente, es más importante que el niño aprenda que sus padres se toman su tiempo y se toman en serio sus deseos. Al mismo tiempo, debe aprender a cuestionar sus deseos y a decidir por sí mismo si son realmente importantes. De esta manera los padres están dando autonomía a sus hijos.

A medida que los niños crecen, a partir de la adolescencia, ya se puede hablar abiertamente con ellos sobre el significado del acto de regalar, sobre el valor material de las cosas, sobre su impacto económico y ambiental… Pero todos los argumentos no deben presentarse como limitaciones a sus deseos ya formados, sino como reflexiones generales que todos debemos hacer.

Consejos para Padres sobre la «Gestión de Regalos»

No exageres

Encontrar la cantidad adecuada es difícil para muchos padres y abuelos. Pero una bicicleta cuando se ha caído un diente tiene poco sentido. Lo mejor es coordinarse con los principales «donantes» de la familia para todas las ocasiones del año, aunque los padres tienen la última palabra.

Haz un esfuerzo

Si quieres que los ojos de tu hijo brillen cuando abra el regalo no puedes simplemente salir corriendo en el último momento y comprar algo. Las compras irreflexivas no suelen salir bien. Antes pregúntate: ¿Qué es apropiado para su edad? ¿Qué le gusta hacer en particular? ¿Prefiere jugar dentro de casa o fuera? ¿Prefiere la calma o cosas más movidas? ¿Se puede dar un complemento a un juguete ya existente?

Regalar dinero o vales para realizar actividades

Las opiniones están divididas aquí: muchos niños mayores prefieren recibir dinero porque luego pueden cumplir sus deseos por sí mismos sin más demandas ni explicaciones. A los adultos a menudo les resulta difícil mantenerse al día con las preferencias rápidamente cambiantes de los adolescentes. El dinero sin embargo, parece ser el regalo del «mínimo esfuerzo», mensaje que puede ser recibido por el niño. Es mejor un pequeño regalo más un billete para la alcancía. O se puede regalar un vale para el cine, la heladería, librería o para descargar música, juegos o películas, lo que acota un poco los deseos del chico.

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