Conocer a los Padres de los amigos de tus Hijos, un paso importante

Group of teenager friends on a basketball court teamwork and togetherness concept

Cuando nuestros hijos son pequeños, dependen de nosotros para todo, así que nos afanamos en llevarles a sus actividades habituales como el cole, a todas sus actividades extraescolares, a los cumpleaños y a sus particulares fiestas de pijama. Porque si salen tan extrovertidos e independientes, les encantará disfrutar de sus amigos también en casa.

Eso quiere decir que conocemos muy bien a sus amiguitos y a los padres de sus amiguitos y nos sentimos seguros sabiendo con quién van a pasar la tarde o la noche (cuando se quedan fuera) y que si hay algún problema enseguida nos avisarán los anfitriones.

Pero las cosas cambian cuando comienzan la ESO y ya no quieren que les llevemos y recojamos del colegio y, al cambiar de centro, hacen nuevos amigos. Y ahí empezamos a perdernos parte de su vida. Lo ideal es ingeniártelas para conocer no solo a los nuevos amigos de tu hijo adolescente, sino también a sus padres.

Las relaciones de mi hijo y su felicidad me importan mucho

Los grupos de Whatsapp o los grupos que de padres que que hacen a la puerta de la escuela mientras se esperan que salgan de clases por lo general no son un buen referente. Pero si se debe procurar ayudar en los padres de los compañeros de salón de tu hijo y echarles una mano, como cualquier padre, en las fiestas y actividades especiales. Generalmente, desde que comienzan el Preescolar,  circulado muchos amiguitos por casa y, si conservan la amistad, continuarán haciéndolo, aunque tu hijo ya se encuentre en bachillerato. Las risas de los niños y el rato que pasarán en casa no suponen un esfuerzo, quizás hacer unas pizzas para que se queden en casa viendo pelis o incluso disfrutando de los videojuegos.

Cierto que hay que lidiar con “a dormir, que ya es hora”, algún accidente en el mobiliario (siempre sin querer) o “por favor, bajar el tono de voz”. Pero para mí es gratificante. ¿A qué padre no le gusta ver feliz a sus hijos?

Ver crecer a los amigos de nuestros hijos es gratificante, así como establecer ese vínculo de confianza entre Padres. Esto permite que nuestros hijos vayan de una casa a otra con naturalidad. Llega un momento en que entre todos se forma una gran familia de amistad y eso aporta mucha tranquilidad…

Lo mismo ocurre con los compañeros deportivos: han sido muchos días viéndoles jugar, animándoles, largos partidos, días esperando que salgan de los entrenamientos, y eso une y mucho. Así que al final también se crea una unión entre los progenitores.

Pero llega el fin de Primaria y el comienzo del Bachillerato y tras dos meses acompañándole a la puerta, seguro te pedirá que dejes de hacerlo, así que toca ceder. Allí conoce a chicos nuevos. Invitales a ir a casa a jugar, para así seguir estando cerca de la vida de tu hijo, pero a sus padres ya no los tendrás localizados.

Ya no te pedirán que organices sus cumpleaños por lo que las reuniones serán pocas y, como no les conoces, no sabes quién es el padre de quién. Además, ya son mayores, lo que quiere decir que son pocos los que acudirán a la segunda convocatoria del curso. ¿Qué pasa cuando la invitación a quedarse a dormir fuera viene de una familia que no conoces? La respuesta es la misma desde hace años: “Tengo que hablar con sus padres”.

Por supuesto que no se trata de que no te fíes de tu hijo, sino que debes saber si está bien cuando no está contigo. Curiosamente, puede que ninguno de esos padres te haya llamado para preguntarte si su hijo podía quedarse en su casa. ¿Es raro esto?

Cuando llegan las primeras pandillas

Por fortuna, siempre hay gente que te sorprende y con la que llegas a tener más afinidad. Porque además de los amigos de la infancia, de los de deporte y los del colegio, llegan también las primeras pandillas, esas que todos hemos tenido y que, cuando no son con los hijos de tus amigos de toda la vida, te descoloca. ¡No conoces a nadie!

Y teniendo en cuenta que a medida que cumplen años van contándote menos cosas y compartiendo más tiempo y confesiones con sus ‘colegas’, te encuentras un día con que no sabes nada de su vida, que te has quedado a un lado.

Hablo con conocimiento de causa. Porque tu hijo ha hecho su primera pandilla: chicos y chicas que conoces de verles con él o cuando vienen a recogerle a casa. Si les preguntas sobre ellos pero comenta lo que quiere y tiene libertad, dentro de un horario, para entrar y salir con ellos a hacer deporte, ir a cenar juntos o simplemente a pasar el rato en grupo.

Razones para querer conocer a los padres de sus nuevos amigos

No somos los únicos a quien le gusta saber con quién va su hijo y cómo es el mundo en el que se mueve.

La intención (nuestra intención) está lejos del mal llamado exceso de control parental, ni se debe a que no te fíes de tu hijo (nada más lejos de la realidad) o por un afán de seleccionar con quien se puede relacionar o con quien no.

Entonces, ¿cuáles son las razones? Te ayuda a sentirte más cerca de su vida, a conocer cómo es y cómo le ven cuando no está contigo, a convencerte que cuando no estas con él (cada vez más a menudo, porque es ley de vida) va a estar bien, protegido y con personas que van a ayudarle y cuidarle si lo necesita. E incluso, cuando no estés segura sobre si dejarle salir o no, ahí están esos padres para comentarlo juntos y decidir cuál es la mejor opción entre todos, precisamente para no caer en la súper protección.

Familia pasando un buen día juntos Foto gratis

Lo curioso es que al final a esos adolescentes no les molesta que te relaciones con las familias, pero es que simplemente no ven en qué les puede ayudar, porque ya no te necesitan para que les lleves de la mano de un sitio a otro. Así que, mientras te deje, puedes seguir siendo esa «madre controladora» para algunos, o esa «madre preocupada» porque su hijo sea feliz en compañía y con total seguridad.

que no te importe lo que opinen los demás. ¡Saber que va de paseo con sus amigos o que los padres de un amigo le recogen de la escuela y le acercan a casa, proporciona una sensación de tranquilidad! Y si alguien no lo entiende, es su problema. Y es muy cierto esto: «ya no es un niño, pero me sigue necesitando igual».

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BEBE Y MAMA– FAMILIA – MATERNIDAD – MENTE SANA