Convierte los sueños en realidad – 2 Corintios 10:5 – Ene 29

«…derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo…»

Mientras crecía, escuché el versículo de hoy interpretado en términos negativos: «Toma cautivos los pensamientos pecaminosos y mantenlos fuera de tu mente». Pero esa es la mitad de la batalla. Al enfocarnos en las implicaciones negativas e ignorar las posibilidades positivas, eso se convierte en una verdad a medias. Lo contrario es capturar los pensamientos creativos y mantenerlos en nuestras mentes. En pocas palabras, de lo que se trata es de administrar bien cada idea inspirada por el Espíritu Santo.

Todo sueño se crea dos veces. La primera creación es mental. Cada invención, cada negocio, cada edificio, cada pintura se concibe primero en la imaginación del hemisferio cerebral derecho. No es más que una idea de una célula en ese punto. La segunda creación es física. La haces en obediencia a Cristo a través de sangre, sudor y lágrimas.

Si tu sueño es un libro, hazlo realidad con un teclado.

Si tu sueño es el deporte profesional, hazlo obedeciendo en el gimnasio.

Si tu sueño es hacer música, hazla en obediencia nota por nota.

Tus sueños nunca superarán tu imaginación. No puedes lograr lo que no crees. Por eso, generar ideas es importante. Pero ejecutarlas hace que se conviertan en realidad.

Me encantan los pensadores. Me hacen pensar. Y aplaudo su habilidad para presentar sus argumentos. Pero a los hacedores los amo más todavía. Ellos me inspiran a actuar. Y son los intrusos, no los conspiradores, los que hacen que las cosas sucedan.

Dios no va a decir: «Siervo bien planificador, bueno y fiel». Ni dirá: «Bien pensado, bien dicho ni bien trazado estratégicamente». Solo dirá: «¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel!».

Establecer objetivos es divertido. Ir tras ellos es otro asunto. Si no haces que tu transpiración coincida con tu inspiración, tu sueño se convertirá en una idea más.

¿Qué necesitas para empezar?

¿Qué estás esperando?

Tal vez sea una dieta. Quizás sea un programa de postgrado. Tal vez es una iglesia o un negocio. Sea lo que sea, lo más difícil es comenzar. Ir tras un sueño es como manejar una bicicleta: tienes que impulsarte un poco para ponerte en marcha.

Considera esto como tu impulso.

¿En qué punto estás en el camino a la ejecución de la idea que Dios te dio?

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MEDITACIÓN DIARIA