¿CrossFit o entrenamiento funcional?: Qué esperar de cada uno de ellos

El CrossFit nos ha traído muchas cosas buenas como la puesta en valor de deportes de fuerza de larga tradición como la halterofilia o de levantamientos básicos como la sentadilla o el peso muerto. Pero también ha supuesto casi desde el principio un enfrentamiento ideológico entre los practicantes de este deporte y de otras disciplinas como el culturismo o en general los usuarios de salas de fitness tradicionales. 

Uno de los puntos de confrontación es sobre la funcionalidad de estas disciplinas. Los practicantes de CrossFit defienden su método de entrenamiento como funcional, pero ¿qué es funcional? ¿Es el CrossFit funcional? ¿Siempre? En este artículo daremos respuesta a estas preguntas. 

¿Qué es el CrossFit y qué podemos esperar de él?

El CrossFit es un método de entrenamiento para cualquier persona y edad. Tres de sus características principales son la variedad, la alta intensidad y la no especialización en ninguna capacidad concreta. La práctica de CrossFit abraza diferentes disciplinas que se combinan en un formato de entrenamientos interválicos de alta intensidad (HIIT) o metabólicos.

Aunque presentan similitudes, el HIIT es un método que consiste en el desarrollo de intervalos de máximo esfuerzo alternados con periodos de descanso cortos, lo cual, entre otras cosas permite aumentar el consumo máximo de oxígeno o V02 máx. Por otra parte, el entrenamiento metabólico buscaría aumentar y mejorar el almacenamiento y gestión de energía en cualquier tipo de esfuerzo o actividad mediante ejercicios básicos de acondicionamiento como presses, remos, sentadillas, pesos muertos, lanzamientos, etc. 

¿Qué es el entrenamiento funcional y qué podemos esperar de él?

Si tomamos la RAE, el término «funcional» hace referencia a varias acepciones, entre las cuales se encuentra la siguiente: 

  • Dicho de una obra o de una técnica: eficazmente adecuada a sus fines.

De esta manera, un entrenamiento funcional sería aquel que es capaz de lograr de manera eficaz el fin para el que ha sido concebido. 

Un entrenamiento, que pretenda ser funcional, debe ser personalizado. Este hecho no es negociable. Debe ser personalizado para cubrir las necesidades específicas e individuales de cada persona a través del desarrollo de sus aptitudes ya existentes. Un entrenamiento, aunque sea para atletas del mismo deporte no será rigurosamente funcional para todos ya que existen diferentes variables que influyen a la hora de prescribir la cantidad y tipo de ejercicio necesario. 

Para muchas personas, el único contacto que han tenido con el «entrenamiento funcional» ha sido el ofertado en los centros deportivos a los que acuden. Estas clases colectivas ofertadas a menudo transcurren a través de ejercicios e implementos circenses, si se me permite la expresión. 

No se es más funcional por hacer sentadillas con barra encima de un bosu, salvo que vivas dentro de un castillo hinchable o estés entrenando para ser el campeón de la liga nacional de sentadillas sobre bosu. De hecho, no se me ocurre nada que pueda aportarte hacer un ejercicio así. 

Este ejemplo es extensible al uso de otros objetos o accesorios que sin estar justificados, carecen de aplicación práctica y transferencia a la vida deportiva o diaria. 

Entonces, ¿es el CrossFit funcional? 

Que el CrossFit abarque numerosas disciplinas y desarrolle numerosas capacidades y aptitudes físicas no lo convierte automáticamente en un deporte funcional para todo el mundo. Si deseas competir en CrossFit, haz CrossFit, es lo más funcional que puedes hacer. En cambio, si deseas lucir grande, simétrico y con un porcentaje de grasa corporal bajo, entrena como los culturistas. Si por el contrario deseas estar sano y mantenerte joven más tiempo, practica la disciplina que más te guste pero sin olvidar el entrenamiento de fuerza y cardiovascular. 

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