Cuando se siente abrumado: Día 3 – Hechos 27:18-19 – Abr 1

«Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar, y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos»

Aligerando la carga

Cuando nos encontramos en las tormentas de la vida, a menudo es difícil saber qué hacer. Puede sentirse como si los ruidos de nuestros problemas ahogaran todo lo demás. 

En Hechos 27 nos encontramos al apóstol Pablo en medio de una horrible tormenta. El barco se sacudía por todos lados, y la situación cada vez se ponía más seria. 

En esta historia hay una verdad espiritual que nos puede guiar la próxima vez que nos encontremos en alguna tormenta de la vida. Esta verdad se encuentra en Hechos 27:18–19:

«Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a deshacerse de la carga, y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave«

Fíjese que cuando la tormenta se puso furiosa y comenzó a poner al barco en peligro, comenzaron a deshacerse de la carga. 

Algunas veces en una tormenta es necesario arrojar la carga. De hecho, es el mejor momento para evaluar cualquier equipaje que esté cargando. Quizás haya cosas que no sean necesariamente pecados, pero que sí son un peso. 

Una de las cuestiones que necesita evaluar son sus relaciones interpersonales. Hay amistades que hay que cortar y dejar ir porque son una carga que no hacen más que detenerle e impedirle llegar al lugar que Dios le tiene indicado. 

O quizás sea necesario deshacerse de algo tan simple como dejar de ver demasiado la televisión. Ver televisión quizás no sea pecado, pero puede ser una carga. Puede ser un obstáculo para escuchar la voz de Dios, especialmente cuando está en tiempo de crisis. 

Si en verdad quiere escuchar a Dios y salir de la tormenta, aligere su carga. 

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MEDITACIÓN DIARIA