De la mano de Jesús: Día 2 – Romanos 8:34 – Mar 10

La Oración

Lo primero que quiero compartirte es algo que parece obvio pero es absolutamente vital para nuestra Relación con Dios. Así como nuestro cuerpo necesita respirar para vivir, nuestro espíritu necesita la ORACIÓN para mantenerse vivo y saludable. 

Orar es hablar con Dios, no se trata de repetir frases sin sentido como si fuera un “rezo” o un “mantra”, la oración consiste en hablar con Dios como hablarías con un amigo íntimo, contarle tus temores, tus alegrías, victorias y derrotas. Puedes ser sincero en cómo te sientes con Dios, de todos modos Él ya lo sabe; cuéntale si estás triste, enojado o alegre, comparte tus sentimientos con Dios que ahora vive dentro de ti. También puedes pedirle lo que necesitas y agradecerle por todo lo que te da. La oración es más un diálogo que un monólogo, la intención al orar es poder escuchar la Voz de Dios no simplemente exponerle una “lista de peticiones” para luego marcharnos sin saber qué es lo que Dios tiene para decirnos. Algunas personas tratan a Dios como si fuera el genio de la lámpara: repiten “Jesús, Jesús, Jesús y piden 3 deseos”, dejame decirte que no funciona así, no se trata de hablar como si estuvieras hablando con un “amigo invisible o imaginario”, Jesús es una persona MUY real, puedes sentir su Presencia dentro de ti, puedes escuchar Su Voz y sentir Su amor. Disfruta todo eso, no lo pierdas. Aparta tiempo a diario para cultivar esa amistad con Aquel que te Salvó, agradece y pide lo que necesites. De la misma manera que hablaste con Él de todo corazón el día que le entregaste tu vida, así de simple es seguir hablando con Él, mantente sincero, Él no está para condenarte sino para ayudarte. 

Por último quiero remarcar algo aquí, la mayoría de la gente comienza orando a diario y después de algún tiempo las ocupaciones de la vida y aun las ocupaciones de la Iglesia, el “servir a Dios”, opacan el tiempo de intimidad con Dios, eso no debería ser así. Si pierdes tu tiempo personal con Jesús cada día: lo pierdes todo, por más que “sirvas” a Dios a “tiempo completo”. Dios está más interesado en que te ocupes de CONOCERLO y amarlo cada día, que cualquier otro servicio que puedas realizar. Quiero ser enfático en esto: Nunca lo descuides, y si lo haces, vuélve corriendo a Sus brazos de amor, haz planes conscientes para buscarlo cada día en oración, aparta tiempo para Él, allí Él te mostrará los sueños que tiene para ti, te dará sabiduría y fortaleza para vivir. Agendá tu tiempo con Dios, inclúyelo en tu rutina diaria, quizá ese sea el mejor consejo que yo pudiera darte!

TIPS: Cuando oramos, lo hacemos directamente a Dios en el Nombre de Jesús, no necesitamos ningún otro mediador ni ningún otro “santo”, “virgen”, “ángel” o “entidad” que interceda por nosotros ante Dios. Jesús es el ÚNICO mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5) y el Espíritu Santo es el ÚNICO intercesor que necesitamos ante Dios (Romanos 8:26 y 34). También es importante decir que el único que debe ser “Adorado” es Dios, la bendita Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y nadie más es digno de veneración (Lucas 4:8). Jesús prometió que todo lo que pidamos al Padre en Su nombre Él lo haría (Juan 14:13) así que cada vez que vayas a orar puedes comenzar diciendo por ejemplo: “Padre, en el nombre de Jesús yo te pido…” esa clase de oración está de acuerdo a la Biblia y es una oración que Dios oye y se agrada en contestar (1 Juan 5:14-15).

Citas Bíblicas para estudiar:

Timoteo 2:5
Romanos 8:26
Romanos 8:34
Lucas 4:8
Juan 14:13
1 Juan 5:14-15

Amén

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