Deja de hacer el mal – Génesis 3:8 – Ene 6

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

Nadie te ha hecho más daño en tu vida, que tú. Sé que hoy por hoy, es genial echarle la culpa a otra persona, lo ha sido durante mucho tiempo. La práctica se remonta a Génesis. «Bueno, ¿quién te dio la manzana? Mi esposa lo hizo». «¿Quién te dio la manzana? Lo hizo la serpiente». «¿Quién hizo el manzano? Dios lo hizo». La culpa no es mía. Pero de alguna manera, se comió la fruta.

¿Sabes cuál es el asesino número uno en los Estados Unidos? Cada año, 610.000 personas mueren de enfermedades del corazón. Una de cada cuatro muertes, se debe a una enfermedad cardíaca. Es la principal causa de muerte tanto para hombres como para mujeres. Nos estamos muriendo de enfermedad cardíaca porque estamos comiendo un montón de basura. Adán y Eva comieron la manzana.

Estamos muriendo físicamente, pero también estamos muriendo espiritualmente. Dios tiene la solución. Le dijo a la gente de Judá que dejaran de hacer lo malo y comenzaran a hacer lo bueno.

Deja de hacer el mal. Si no está glorificando a Dios, si no te está dando pasión por él, si no lo harías frente a tu mamá o tu papá, si no quieres que todos lo sepamos, ¡detente! Deja de mirar eso, de hacer aquello, de ir allí, de actuar así, de pensar en eso. Solo déjalo. Solo para de hacerlo. Así es como comienzas a vivir un corazón sano: deja de hacer el mal. John Owen, un teólogo reformado, lo dijo así: «Mata el pecado o te matará a ti».

Jesucristo murió en la cruz para pagar nuestros pecados. Confía en él y su sangre te hará puro a los ojos de Dios. El cristianismo es un intercambio. Tomas tu corazón feo y lo cambias por la justicia de Cristo. ¿Has hecho un intercambio con Jesús? ¿Has nacido de nuevo?

El pecado trae muerte y el amor trae vida. Si vamos a vivir con corazones sanos, si vamos a hacer la diferencia, debemos arrepentirnos del pecado y dejar de hacer el mal. Solo entonces podemos caminar con Dios.

Señor, me arrepiento por mi pecado. Ayúdame a tener mi corazón saludable. 

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