Desánimo: Día 3 – Mateo 28:18-19 – Ago 13

Los ojos abiertos y la fe pueden cambiar vidas

Lucas nos dice que cuando los dos discípulos llegaron a Emaús, Jesús partió el pan y se lo dio a ellos. Como resultado, sus ojos les fueron abiertos y ellos finalmente reconocieron a Jesús. Jesús descargó todo el Antiguo Testamento para que ellos pudieran recibir claridad en medio de tanta confusión.

Así que, podemos encontrar una conexión entre el partimiento del pan y el recibir vista espiritual.

Sin embargo, antes de que Jesús comenzara a revelar las escrituras ante los ojos de estos dos discípulos, él tuvo que confrontarlos. Les dijo que ellos eran torpes porque eran lentos para creer. ¿No somos todos así?. Nuestra mente es el problema y es también la causa de nuestra ceguera espiritual. Nos hemos conformado a las creencias de este mundo. Esta es la razón por la cual no podemos reconocer a Jesús, aun cuando él camine y hable con nosotros.

¿No es bueno haber identificado la causa de nuestra ceguera? Sí, es bueno, ya que ahora podemos dejar de conformarnos a este mundo. Ahora podremos comprender la importancia de renovar nuestras mentes y entonces poder ser transformados.

Que nuestra oración sea: «¡Señor abre mis ojos!».

Que nuestra declaración sea: «¡Señor, yo confío en ti!».

Los discípulos camino a Emaús encontraron un nuevo propósito. Ellos regresaron a Jerusalén con una misión. Se fueron a buscar a los discípulos de Jesús para animarlos y para luchar en contra del desánimo en ellos. Ellos sabían que no podían quedarse con la experiencia que tuvieron camino a Emaús sin compartirla.

No hay nada como tener propósito y visión para poder salir del desánimo. Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena (Proverbios 29:18).

Déjame presentarte a tres hermanas inseparables: depresión, tristeza y soledad. Ellas trabajan, por supuesto, mano a mano y juntas para oprimirnos. No obstante, el adquirir un nuevo propósito de servicio, actuará como uno de los mejores antidepresivos que podamos encontrar.

Puedo asegurarte que, si sales de tu zona cómoda y buscas a las almas perdidas, a aquellos que estén enfermos o en las calles, podrás con seguridad encontrar alivio y buen ánimo. Puede ser que otros estén pasando por situaciones terribles. Comparte tu pan con el indigente y con aquellos en necesidad y tanto ellos como tú encontrarán consuelo y sí, gozo renovado.

Jesús nos dio a todos la Gran Comisión. Por lo tanto, salgamos a buscar las almas perdidas. Salgamos y compartamos como testigos lo que hemos visto y oído.  

Citas Bíblicas para estudiar:

Proverbios 29:18
Lucas 24:25-35
Mateo 28:16-20

Amén

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