Desánimo: Día 4 – 2 Timoteo 2:12 – Ago 16

Si sufrimos, también reinaremos con él

¿Sabías que la Biblia dice que la vida de Jesús es revelada en nuestro cuerpo mortal? Sí, lo dice.  La Biblia afirma en 2 Corintios 4:8-10 que «estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos».

Podemos aprender de este pasaje que Jesús puede revelarse mediante el sufrimiento de nuestros cuerpos y de nuestras almas. Jesús utilizará el dolor para revelarse a sí mismo a otros. Él usará injusticias que nos toque enfrentar para revelarse a sí mismo a nosotros de una manera más profunda.

¡Así que no desperdicies tus sufrimientos!

El sufrimiento tiene un propósito sorprendente. El apóstol Pablo le dijo a Timoteo que, si sufrimos, también podremos reinar con él. ¿Quién reinará con el Rey? La Reina, la Esposa de Cristo, la Iglesia. Así que el requisito para reinar con Cristo es el sufrimiento. No todo sufrimiento trae gloria, pero sí puede refinar y purificar a los elegidos.

Tus tristezas no están desperdiciadas. No son en vano. Tienen un gran propósito mucho más allá que el de ser purificados. Nuestras tristezas nos preparan para reinar con Cristo y no solamente nos preparan, sino que también nos califican. Puedes concebir que te pregunten esto al ascender al Trono de Dios Hijo: «¿Sufriste por mi causa? ¿Fuiste angustiado, atribulado, confundido y herido?».  Si tu respuesta es «sí», entonces podrás escuchar al Señor Jesús decirte: «Ven, siervo fiel, entra en el gozo de tu Señor».

Pero, te preguntarás: «¿Qué si no sufrí por causa de él?». Bueno, habrás sido purificado, limpiado y procesado. Tu vestido de novia necesita ser planchado para quitarle toda imperfección.

Tu sufrimiento nunca es en vano. Pero sí manifestará el extraordinario poder que viene de parte de Dios.

Estás diciendo: «¡Ya no puedo más!».

Si es así, no te preocupes. Se te pueden acabar las fuerzas porque es Dios quien te llena de nuevas fuerzas conforme lo buscas. Jesús dijo: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28). ¿Quién más tiene palabras de vida que puede llenar tus anhelos y darte reposo?

¡No debemos tardarnos más! Debemos buscar nuestro reposo y consuelo solamente en Dios.

Busquémoslo hasta que encontremos nuestro descanso en él.

Citas Bíblicas para estudiar:

2 Corintios 2:8-12
1 Timoteo 4:12
2 Timoteo 2:12
1 Corintios 12:9

Amén

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