Tiempo de Crecer: Día 4 – Salmos 62:7 – May 25

Pon tu esperanza en Dios

¿Qué estanca tu crecimiento? ¿Tu semilla ha caído entre pedregales, has escuchado la palabra de Dios con alegría, pero ha venido la aflicción y la persecución y no has podido echar raíces? Cambia de terreno y pon tu esperanza en Dios. Muchas son las aflicciones del justo, dice la Biblia, pero Dios nos librará de ellas. Desde niña le sirvo al Señor. Nací en un hogar cristiano en el que no teníamos recursos económicos y aunque la responsabilidad de suplir los alimentos era de mis padres, muchas veces sufrí lo que era no tener nada de comer en nuestra casa. Recuerdo que nos sentábamos a la mesa a orar y aparecía alguien con comida o con una compra de alimentos. Dios siempre nos suplió. Sin embargo, no dejó de afligirme esos momentos en que no veía nada para comer, pues soy humana y como niña no entendía.

Cuando estaba en la universidad lo experimenté nuevamente, pero Dios también fue fiel. Todo eso me hizo crecer espiritualmente, aumentó mi fe en Dios y en su poder para suplir cada una de mis necesidades. Ya de adulta pasé por varias experiencias dolorosas que marcaron mi vida y dieron paso a que escribiera mi primer libro: “Me divorcié y ahora, ¿qué?”. Nunca pensé vivir la infidelidad del que fue mi esposo, ni el desamor, mucho menos un divorcio. ¿Qué podría aprender de esas vivencias? ¿Cómo aportarían a mi crecimiento personal, emocional y espiritual?

Ciertamente, cuando estamos atravesando el valle de lágrimas no podemos apreciar nuestro crecimiento, pero ahí es que se prueba dónde estamos sembrados. También se puede ver dónde tenemos puesta nuestra esperanza. Muchos confían en los bienes materiales, en la persona que tienen a su lado y en tantas otras cosas efímeras. Sin embargo, no echan raíces y no pueden crecer cuando viene la aflicción y la tempestad. 

Ahora bien, los que ponemos nuestra esperanza en Dios podemos levantarnos como las águilas, correr y no cansarnos porque sabemos en quién hemos creído. Al final de la tempestad pude ver mi crecimiento en cada una de las áreas de mi vida como no imaginé. Esas experiencias difíciles que vives hoy te harán más fuerte y podrás crecer si pones tu confianza en Dios. El cuarto paso para tu crecimiento es: aunque veas grandes aflicciones pon tu esperanza en Dios.

Citas Bíblicas para estudiar:

Mateo 13:20-21
Salmos 34:19
Salmos 62:5-7
Isaías 30:30-31

Amén

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MEDITACIÓN DIARIA

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Lactancia Materna y Epilepsia: ¿Es posible?

La epilepsia y la lactancia materna representan una combinación que genera dudas en las madres con la enfermedad. Vamos a desentrañar en este artículo cuáles son las recomendaciones para amamantar, a pesar de estar medicada.

La lactancia materna, en general, está recomendada para todos los recién nacidos de madres con epilepsia. De manera habitual, el uso de los medicamentos antiepilépticos no genera efectos secundarios en el bebé que toma la leche materna.

Esta es una duda muy frecuente entre las madres epilépticas lo que se refiere a la lactancia, y por eso representa un tema que hay que considerar siempre en estos casos. El cuidado del niño también depende de la correcta alimentación como eje del crecimiento.

Veremos algunas recomendaciones a tener en cuenta para minimizar cualquier posible efecto indeseado. Partimos de la afirmación de que la epilepsia y la lactancia materna son compatibles.

Algunas definiciones sobre Epilepsia

La epilepsia se define como un trastorno en el cual una persona tiene convulsiones debido a un proceso crónico subyacente en el cerebro. Este proceso provoca descargas repetidas de impulsos neuronales, en forma sincrónica.

Por otro lado, la convulsión o crisis convulsiva es un episodio súbito producido por estas descargas anormales y excesivas, o actividad neuronal sincrónica cerebral. Esto producirá un desequilibrio entre la excitación y la inhibición del cerebro.

Debemos aclarar que la presencia de una o varias convulsiones, cuya causa sea corregible o evitable, no es sinónimo de epilepsia. En la epilepsia, como mencionamos previamente, existe una alteración a nivel cerebral que no se puede corregir.

Existen diferentes tipos de epilepsias, y cada una tiene un tratamiento y pronóstico particular. El uso de fármacos antiepilépticos es la modalidad de abordaje más difundida.

Ilustración conceptual de células neuronales con nudos de enlace brillante. neuronas en el cerebro con efecto de foco. las células synapse y neuron envían señales químicas eléctricas. ilustración 3d Foto Premium

¿Cuál es el tratamiento que se utiliza en la Epilepsia?

El tratamiento de un paciente que sufre epilepsia se basa en la indicación de medicamentos antiepilépticos. Como bien adelantamos, es la medida que más se emplea en el abordaje de esta patología.

El escenario ideal es el de lograr una prevención completa de la aparición de convulsiones, sin presentar efectos secundarios, o al menos minimizar la aparición de los mismos. De preferencia se utilizará un solo medicamento. A esto se lo llama dosis mínima eficaz en monoterapia.

Siempre se comenzará administrando un único medicamento antiepiléptico, sobre el cual se irá incrementando la dosis, de ser necesario. En algunos casos más rebeldes a la terapéutica, será necesario utilizar más de un fármaco.

En general, la búsqueda del tratamiento adecuado es un proceso de ajuste que puede llevar un tiempo prolongado hasta lograr su objetivo. Para llevar a cabo estos ajustes se realizan estudios de medición y dosaje en la sangre del paciente.

Aspectos especiales de la epilepsia durante la Lactancia Materna

Hoy en día, la epilepsia y lactancia materna son compatibles. Es muy importante que estas madres realicen controles más estrechos durante el embarazo, así como en la etapa postparto.

Durante el embarazo se prestará mayor atención a las mediciones de los antiepilépticos en la sangre, dado que el embarazo puede disminuir el medicamento que se distribuye en el cuerpo. A esto se sumará un mayor riesgo por parte de la embarazada de sufrir crisis convulsivas. Por estos motivos, puede que sea necesario aumentar la dosificación de la medicación en estas etapas.

Una vez que ha pasado el parto, se tendrán en cuenta ciertos aspectos que pueden cambiar el tratamiento y los cuidados en la etapa de lactancia:

  • Dosis utilizada de medicamento antiepiléptico: por lo general, se realizará un nuevo ajuste de dosificación. Casi siempre de disminución.
  • Posible aparición de crisis convulsivas debido a la falta de buen dormir: se aconsejará evitar la falta de buen dormir, ya que esto es un factor disparador de crisis convulsivas.
  • Precauciones de seguridad del recién nacido: es preferible evitar el colecho, y realizar actividades de baño del recién nacido acompañada.

Como dijimos, la alimentación a través de la lactancia materna no se encuentra contraindicada. Al contrario, siempre que sea posible se aconsejará mantenerla de manera exclusiva por seis meses, y luego continuarla durante la alimentación complementaria por dos años.

Los medicamentos para la Epilepsia y la Lactancia Materna

Mamá feliz abrazando a su bebé, concepto de lactancia. Foto Premium

Existe una larga lista de diferentes medicamentos antiepilépticos utilizados de forma regular. Estos fármacos pasan a la leche materna en cantidades variables.

A pesar de ello, con la gran mayoría de los antiepilépticos que se usan no se vieron efectos indeseados en el recién nacido. Algunos de ellos no penetran en la leche materna en niveles importantes, y otros sí lo hacen.

La elección por parte del neurólogo de la medicación antiepiléptica a indicar tendrá en cuenta estas diferencias entre fármacos. Además, es importante que la madre no se salte las dosis, aunque se le recomiende dividir la dosis diaria o dejar pasar unas horas desde la toma del medicamento para alimentar al bebé.

¿Es seguro para el bebé?

En los casos en que el pasaje a leche materna de los medicamentos sea importante, el recién nacido puede presentar somnolencia y dificultad para succionar o mostrarse irritable. Es por este motivo que hay que tener un control estricto de la dosificación, basada en los niveles sanguíneos maternos.

Como conclusión, destacaremos la importancia del seguimiento estrecho por parte del neurólogo durante el embarazo y lactancia, a fin de cuidar la salud del recién nacido y su mamá. Sólo un médico podrá definir el uso de los fármacos y su eventual suspensión.

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Los beneficios del Karate para niños y adolescentes

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Existen múltiples beneficios del kárate para niños. ¿Por qué? Practicar un deporte siempre resultará beneficioso para los niños. Dentro de este amplio espectro, el kárate destaca porque promueve actitudes positivas.

El karate es una de las prácticas deportivas más antiguas del mundo. Son muchos los beneficios de este deporte para niños, desde disciplina y valores hasta desarrollar la autoconfianza, la tolerancia, la paciencia y la responsabilidad.

El kárate es una de las disciplinas más antiguas del mundo. Sus técnicas se basan en el Bushido, un código de ética, cuyos principios están basados en la lealtad y el honor.

Sus técnicas se basan en la gran tradición filosófica y espiritual del Bushido, que busca la armonía espiritual y física, mediante un entrenamiento muy riguroso. Sin embargo, también incluye principios del budismo zen y del sintoísmo. Siendo así que, se trata de un entrenamiento muy completo porque demanda mucha disciplina, coordinación, agilidad y habilidad mental.

En cuanto a los niños que lo practican:

Al igual que en la práctica de otros deportes, lo mejor es no abusar y dedicar excesivo tiempo al karate, el niño o la niña tiene que hacer otras actividades, jugar, hacer sus deberes, estar en familia o, simplemente, descansar y no hacer nada. Por ello, se recomienda que se acuda a clases de karate entre dos y tres veces por semana, con una duración de entre una y dos horas por sesión.

Entre los más grandes beneficios para los niños está:

  • Estimula la coordinación y el equilibrio a través de una serie de ejercicios que mejoran la postura y los movimientos.
  • Acorta la velocidad de reacción y el tiempo de ejecución, una habilidad que no solo es útil en el plano físico sino también intelectual.
Otro de los beneficios que este deporte ofrece es el desarrollo de los valores éticos y morales en nuestros adolescentes, ya que el estudio o el ejercicio del karate implica una fuerte disciplina que permite moldear el carácter y robustecer los rasgos positivos resaltantes de una sana personalidad.
  • Potencia la orientación espacio-temporal y las habilidades viso-motoras, para que así el niño esté más centrado en el presente y más atento a su entorno.
  • Permite descargar el exceso de energía y potencia la concentración, por lo que resulta muy eficaz en los niños que tienen dificultades de atención.
  • Fortalece la autoconfianza, la autoestima y la seguridad, tres cualidades esenciales para que el niño pueda hacerle frente al acoso escolar.
  • Estimula el autocontrol y el autoconocimiento, permitiendo que el niño regule mejor sus emociones y mantenga bajo control su impulsividad.
  • Ayuda a desarrollar valores positivos como la responsabilidad, la tolerancia y el compañerismo.

En el caso de los adolescentes:

La adolescencia es un periodo de transición en la vida del ser humano donde grandes cambios físicos, mentales y emocionales tienen lugar en el individuo que abandona la primera etapa de la vida (la infancia) para pasar progresivamente a la etapa adulta.

Estos cambios conllevan en sí una serie de reacciones bruscas y repentinas en el carácter imbuido por los cambios hormonales y de humor que pueden afectar seriamente tanto el desempeño de la vida social como el control emocional y el rendimiento físico individual.

El karate aumenta la asertividad y disminuye la agresividad.

Y con respecto a los beneficios tenemos que:

El karate para adolescentes permite además un nivel de equilibrio general integral que posibilita un mejor y mayor control de la auto impulsividad generando en el joven una mayor responsabilidad en la solución de conflictos con terceras personas que fortalecen su auto concepto, imagen social, ecuanimidad y empatía con sus semejantes.

Valores morales como la constancia, el respeto, el honor y la lealtad son otros de los beneficios que aporta el karate a quienes se adentran en su fascinante mundo.

Además, el desarrollo simultáneo de cuerpo y mente como un todo en equilibrio es una realidad palpable al desarrollar este deporte milenario

La adolescencia es la edad de oro para estimular la coordinación ya que el sistema nervioso llegó al 100 % de su maduración. Por el incremento de los niveles de testosterona es el período ideal para trabajar el aumento de la fuerza muscular.

GUÍA SALUD Y VIDA te recomienda asesorarte con un instructor de karate para evaluar si tu hijo o hija encajaría en la práctica de esta disciplina. No es solo “ponerlo a hacer algo”, sino apoyarlo conscientemente en un nuevo mundo donde su apoyo familiar seguirá siendo importante. Revisa los dojos disponibles en nuestro directorio.

Nuestras Fuentes:

https://eresmama.com/8-beneficios-del-karate-para-ninos/

https://www.etapainfantil.com/karate-infantil

https://www.guiainfantil.com/1497/beneficios-del-karate-infantil.html

https://funakoshi.es/beneficios-del-karate-para-adolescentes/

https://soloartesmarciales.com/blogs/news/48846723-karate-do-y-la-adolescencia

Curado por: Luis J. Centeno.

Edición 11 de Corre Por Tus Venas se realiza con éxito en Ciudad Guayana

El Corre Por Tus Venas es una carrera con la finalidad de promover el deporte, el turismo, la vida saludable y a su vez genera un aporte benéfico para diferentes fundaciones de Ciudad Guayana. Es un evento que cuenta con corredores de diferentes estados y más que una carrera, es una emocionante experiencia para cada corredor.

Este 2 de julio se llevó a cabo la 11va edición de esta carrera y participaron 908 competidores dentro de las siguientes categorías:

  • JUVENIL 17 – 19 años
  • LIBRE 20-29 años
  • SUB MASTER A 30-34 años
  • SUB MASTER B 35-39 años 
  • MASTER A 40-44 años
  • MASTER B 45-49 años 
  • MASTER C 50-54 años
  • MASTER D 55-59 años
  • MASTER E 60-64 años
  • MASTER F 65-69 años
  • MASTER G 70 en adelante años
  • SILLA DE RUEDAS
  • CAMINATA (coche, mascotas)

La sede, como en ocasiones pasadas fue Orinokia Mall, centro comercial de larga historia en Puerto Ordaz que otorgó uno de sus más amplios estacionamientos para la salida y llegada oficial. Cabe destacar que participaron la mayoría de los clubes pertenecientes a La Liga Runner y foráneos, (El Tigre, Maturín, Tucupita, El Callao, Puerto La Cruz, Ciudad Bolívar).

No solo corredores profesionales se admitieron en la carrera, también hubo oportunidad para aquellos que solo quisieron hacer caminata e incluso mascotas.

¿Cómo fue la experiencia general de los corredores en términos de logística y organización?

De parte de la organización oficial a cargo principalmente del club La LLovizna Runners no comentan: “Todos quedaron felices y recibimos excelentes comentarios, el sábado en la entrega de kit, con las sorpresas de los patrocinadores y el domingo con la logística del evento desde las 4:00 AM”.

También se tuvo en el kilómetro 6 un arco con lluvia de agua para refrescar a todos los corredores y en el kilómetro 7 esponjas húmedas con agua fría para refrescar a los atletas.

Sobre el inicio de la carrera tuvimos una salida puntual el domingo. Primero salió categoría silla de ruedas (5:58 AM), en segundo lugar salió la carrera 10k (6:00 AM), y por último caminata y caminata con mascotas (6:05 AM).

Se tuvo 6 puntos de hidratación: 

  1. Kilómetro 2: agua
  2. Kilómetro 4: agua
  3. Kilómetro 5: electrolitos 
  4. Kilómetro 6: papelón con limón 
  5. Kilómetro 8: agua
  6. Kilómetro 10: Gatorade, frutas, helado de fruta y agua

Sobre el personal de apoyo:

Hubo suficientes voluntarios, incluyendo 36 agentes de seguridad en la ruta, 36 voluntarios expertos en los puntos de hidratación, 3 ambulancias y 9 paramédicos.

Es importante mencionar que se tuvo un preciso sistema de medición de resultados, un cronometraje efectuado por Quicktime. Entre las 8:30 – 9:00 AM ya hubo una pantalla digital que reflejó la tabla de posiciones oficial. 

Finalmente, sobre los premios:

En la llegada se recibían a los participantes con medalla oficial o cronómetros personalizados (podían escoger). Se premió en metálico a los ganadores absolutos y todas las categorías con premios auspiciados por los patrocinadores. También se premió con regalos de los patrocinantes a los ganadores de caminata y mascotas además de hacer mención honorífica al club local con más integrantes inscritos y al club foráneo con más inscritos en la carrera.

La ceremonia de premiación fue efectuada en una amplia tarima en medio del estacionamiento del Orinokia Mall.

Desde GUÍA SALUD Y SALUD agradecemos la invitación y la oportunidad de ser parte de esta increíble experiencia. Deseamos que sean más las carreras y más las familias que se encuentren en estos espacios tan divertidos.

Curado por: Luis J. Centeno.

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Alergias Alimentarias más comunes en los Niños

De acuerdo con datos de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), entre un 4% y 8% de los niños en edad escolar en España tiene una o más alergias alimentarias. De entre todas las alergias que se pueden presentar durante los primeros de vida, la alergia a los alimentos es una de las que se presenta con mayor frecuencia y las que más pueden causar una anafilaxia.

Te compartimos cuáles con las alergias alimentarias más comunes en bebés y niños.

Qué es una alergia alimentaria

La Asociación Española de Pediatría (AEPED) define la alergia a los alimentos como: «una reacción dañina desencadenada por un alimento, que se produce porque el sistema inmunológico de los pacientes alérgicos reacciona exageradamente ante un alimento que suele ser habitualmente bien tolerado por otras personas«.

Este tipo de alergias es más común en los niños y suele presentarse la primera vez que se consumen ciertos alimentos, y se manifiesta con síntomas en la piel como urticaria e hinchazón, con síntomas digestivos como dolor abdominal, vómito o diarrea, así como síntomas respiratorios como rinitis aguda o dificultad para respirar.

Es importante conocer los síntomas de una reacción alérgica ocasionada por los alimentos, que suelen presentarse de forma inmediata cuando existe una, para poder actuar según la gravedad de la reacción que se esté manifestando.

Existen ciertos alimentos que suelen aparecer con frecuencia cuando se trata de una reacción alimentaria, por lo que te compartimos las siete alergias alimentarias más comunes en bebés y niños.

Alergía a la leche de vaca

La alergia a la leche es la alergia alimentaria más frecuente en los bebés y de acuerdo con información de la AEPED, se manifiesta regularmente durante el primer año de vida, cuando se sustituye la leche materna por una fórmula adaptada de leche de vaca.

Los síntomas pueden aparecer de forma inmediata o pueden aparecer dentro de la siguiente hora después de haber tomado la leche e incluyen: urticaria o dermatitis atópica, problemas respiratorios como asma o rinitis, conjuntivitis, dolor abdominal, vómitos, diarrea y anafilaxia. La alergia a la leche de vaca se diagnostica mediante la detección de la inmunoglobulina E específica contra la leche y sus proteínas, a través de pruebas cutáneas y análisis de sangre.

Alergia al huevo

La alergia al huevo es la alergia más común en niños pequeños, y suele aparecer la primera vez que se come la clara del huevo, que produce más alergia que la yema, debido a que la cantidad de proteínas que contiene es superior.

Al igual que en el caso de la alergia a la leche, los síntomas de una alergia al huevo suelen aparecer de forma inmediata o dentro de la siguiente hora tras haber consumido el alimento. Pueden ser leves, desde picor en la boca o garganta, acompañado de manchas rojas alrededor de la boca, o más graves como vómito, diarrea, dificultad para respirar y anafilaxia.

Alergia al pescado

Es la tercera alergia más frecuente en niños pequeños, y suele aparecer durante el primer o segundo año de vida. Se puede tener alergia a un solo tipo de pescado, a una familia de pescados o a todos los pescados en general. A diferencia de la alergia a la leche o el huevo, la alergia al pescado puede perdurar durante décadas o toda la vida.

Los síntomas de la alergia al pescado suelen aparecer inmediatamente o dentro de la siguiente hora tras haberlo consumido. Algunos de ellos pueden ser la aparición de picor de boca o faringe, con o sin enrojecimiento o urticaria alrededor de la boca, así como hinchazón de los labios, párpados u orejas. Vómitos, diarrea o alguna afectación respiratoria también son posibles síntomas, aunque poco frecuentes.

Alergia a los frutos secos

La alergia a los frutos secos suele aparecer en niños mayores, y después de los 3 o 4 años de edad es una de las alergias alimentarias más frecuentes. Los frutos secos que dan alergia con mayor frecuencia es el maní o cacahuates, las nueces, las almendras y las avellanas, principalmente porque son los que más se consumen.

Cuando se tiene alergia a los frutos secos es sumamente importante revisar las etiquetas de los alimentos, pues muchos pueden contener trozos o ser alguno de los ingredientes que no se observe a simple vista.

Algunos síntomas de alergia a los frutos secos incluyen: urticaria en todo el cuerpo, inflamación en la garganta y lengua, conjuntivitis, o problemas respiratorios y digestivos, así como anafilaxia.

Alergia a los mariscos

La alergia a los mariscos es distinta de la alergia al pescado pues son alimentos distintos, y se separa en tres grupos de mariscos: los crustáceos (camarones o gambas, cigalas, cangrejos y similares), los cefalópodos (calamar, sepia o pulpo) y moluscos de cáscara (mejillones, almejas y similares). Que alguien presente alergia a los mariscos no significa necesariamente que también se tenga alergia al pescado o viceversa, aunque existen casos en los que se presentan ambas alergias.

La alergia entre cada grupo de mariscos suele ser independiente, e incluso es posible que se tenga alergia a uno solo de cierto grupo y que los demás se puedan consumir con normalidad, aunque lo recomendable es evitar a todo el grupo por igual.

Los síntomas de alergia al marisco incluyen: tos, dificultad para respirar, inflamación, urticaria, opresión de garganta, dolor abdominal, diarrea, vómito y anafilaxia.

Alergia a los cereales

Además de la celiaquía, que es la intolerancia al gluten y que es ocasionada por una proteína presente en cereales como trigo, centeno, cebada y avena, los cereales pueden ocasionar alergia.

La alergia a los cereales puede presentarse frente a un solo cereal, a varios o a todos. En el caso de que un niño tenga alergia a la avena, también se deberá prestar atención a los productos de higiene, ya que a menudo ésta se usa en jabones y cremas.

Los síntomas de la alergia a los cereales son similares a la mayoría de las alergias por otros alimentos, como urticaria, dolor abdominal, vómito, diarrea, dificultad para respirar y anafilaxia.

Alergia a legumbres

Las legumbres son aquellas plantas cuyos frutos se encuentran encerrados en vainas, e incluye las lentejas, la soya, los garbanzos, las alubias, los guisantes y los cacahuetes, aunque éstos últimos se consideran como frutos secos cuando hablamos de alergias alimentarias.

La alergia a las legumbres es frecuente en la infancia, pero en la mayoría de los casos desaparece en la vida adulta. Al igual que en el caso de los frutos secos, es importante que si se tiene alergia a la soja, se revise con cuidado las etiquetas de los alimentos que se consumen.

Los síntomas de una reacción alimentaria por legumbres incluyen: picor en la boca, labios, lengua o faringe, problemas respiratorios, vómitos o anafilaxia, aunque en el caso de las legumbres es poco probable que ésta última suceda.

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Obesidad: ¿Qué es la Megarexia?

Las personas con megarexia no aceptan que tienen un problema con su peso, y tienen una percepción alterada de su imagen corporal. Al no mejorar sus hábitos, empiezan a tener problemas de salud por obesidad.

La megarexia es un trastorno de la alimentación que fue descrito por primera vez en 1992. Aunque no ha sido muy investigado, ni está recogido en la literatura científica, muchos médicos, dietistas y psicólogos reconocen la existencia de esta patología.

Como pasa con otros desórdenes similares, en la megarexia hay una alteración de la percepción corporal de uno mismo. Lo que ocurre es que una persona con sobrepeso u obesidad se ve a sí misma como alguien delgado o atlético, cuando en realidad no lo está.

¿Cómo reconocer esta condición? ¿Cuáles son sus riesgos? En esta oportunidad haremos un breve repaso sobre sus principales síntomas y factores de riesgo. Además, comentaremos cómo se aborda.

¿En qué consiste la megarexia?

La megarexia es un trastorno de la alimentación en el cual la persona con sobrepeso u obesidad es incapaz de verse a sí mismo como tal. Es decir, tienen una percepción alterada de su imagen corporal, por lo que no aprecian los cambios en su silueta.

No hay que confundir este desorden con la autoaceptación de uno mismo. Este trastorno conduce a llevar estilos de vida poco saludables. Apenas realizan ejercicio físico, no prestan atención a la dieta o incluso sus comidas son poco sanas.

Por ejemplo, es frecuente que la persona afectada base su alimentación en comida precocinada, bollería, alimentos abundantes en grasas saturadas o dulces. Como bien sabemos, este tipo comidas no son solo perjudiciales por su alto nivel calórico, sino porque afectan al cuerpo en muchos otros aspectos.

Los niveles de colesterol aumentan y la resistencia a la insulina también. Son factores que se relacionan con el riesgo de sufrir ateroesclerosis, diabetes tipo 2, entre otras enfermedades. Además, por obvias razones, acaban desarrollando una obesidad intensa.

¿Cuáles son los síntomas de la megarexia?

En primer lugar, las personas con megarexia no aceptan su problema. Muchos de ellos ven su exceso de peso como un indicativo de salud. Otros se esfuerzan en evitar el problema fingiendo que no existe.

Por ejemplo, evitan espejos, fotografías, ropa ceñida, etcétera. Al contrario de lo que ocurre en la anorexia, estas personas tratan de no pesarse nunca. La ropa que suelen llevar es ancha y cómoda, y piensan que la gente exagera cuando les hablan de su sobrepeso.

Sin embargo, esto no solo ocurre en adultos. Muchos padres fomentan la megarexia de sus hijos. Piensan que el hecho de que el niño esté relativamente obeso es indicativo de buena nutrición, y continúan alimentándolos de forma inadecuada.

¿Qué factores de riesgo hay de sufrir este trastorno?

Como cualquier otro trastorno alimentario, uno de los factores de riesgo más importantes es la autoestima y la estabilidad mental. Aquellas personas que tienen antecedentes de otro desorden similar son más proclives a sufrirlo.

También se relaciona con los niveles de ansiedad y estrés. Lo mismo ocurre con los cánones de belleza o la tendencia a idealizar a ciertas personas según su físico o sus logros.

Cuando alguien no confía en sí mismo, o tiene una visión propia negativa, es más fácil que desarrolle megarexia. Por ejemplo, si un adolescente cree que no puede conseguir nada, o que fracasará intentándolo, es más fácil que se resigne con esos kilos de más y se acabe autoconvenciendo de que está bien.

¿Cómo se aborda la megarexia?

Debido a su complejidad, le megarexia requiere un abordaje multidisciplinario. Es decir, es necesaria la intervención de profesionales de la salud de varias especialidades, como un médico, un nutricionista y un psicólogo o psiquiatra.

En primer lugar, será necesario que la persona comprenda su problema y sea consciente de ello. Por tanto, el psicólogo tendrá que realizar terapias donde pueda interiorizarlo. De igual forma, el médico determinará si son necesarios tratamientos específicos.

Además, de la mano del nutricionista, la persona obtendrá una dieta acorde a sus necesidades. El objetivo será combatir el exceso de peso y adoptar una alimentación sana. También se sugiere la práctica de ejercicio regular y otros hábitos para hacer frente a la obesidad.

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Los tres Cerebros del Niño: ¿Los conoces?

Por lo general, los adultos sabemos que el cerebro del bebé y del niño no es como el nuestro, pero en la práctica no tenemos en cuenta sus particularidades, y actuamos sin ser conscientes de estas diferencias, pues acabamos interpretando la reacción de nuestros hijos desde nuestro cerebro adulto y racional.

Pero es fundamental comprender cómo funciona el cerebro del niño con el fin de educar acorde a ello, pues de nuestra actuación en sus primeros años de vida dependerá su correcto desarrollo emocional en la etapa adulta. Una Psicóloga y doctora en Neurociencia conocida, nos da las claves para ello.

El cerebro se va configurando gracias a la experiencia

El cerebro es un órgano sensible que responde a la estimulación y se va configurando gracias a nuestra experiencia en el entorno. Nuestro cerebro es el resultado de nuestra genética y la estimulación que viene dada por la interacción con el mundo que nos rodea.

Desde que el niño nace comienzan a formarse las consexiones neuronales por estimulación y relación con el entorno. Es muy importante ayudar a los niños a establecer conexiones neuronales útiles para el desarrollo de su vida.

Pero en el cerebro no solo existe conexión entre las neuronas, sino también entre las diferentes áreas cerebrales: parte motora, parte de integración sensorial, parte de integración visual… es decir el cerebro está permanentemente interconectado.

Por todo ello, los primeros años de vida son muy importantes para el desarrollo cerebral, pues es cuando comienzan las primeras rutas neuronales de estimulación y de aprendizaje. Es decir, lo que el niño vive y aprende será su experiencia hasta que venga otra.

Los tres cerebros del niño

El cerebro está compuesto por tres grandes estructuras a las que se les llama «los tres cerebros». Niños y adultos lo tenemos igual, pero vamos a centrarnos en explicar cómo funcionan estos «tres cerebros» en el caso de los niños y cuándo maduran, para así entender muchos de sus comportamientos:

Cerebro primitivo

cerebro del bebé

Todos nacemos con el cerebro primitivo en marcha, pues es el encargado de la protección y seguridad, la nutrición, la regulación de la temperatura corporal, el descanso-sueño, la reproducción…

Pero las necesidades fisiológicas del bebé son muy diferentes a las del adulto (se podría decir que son más primitivas), ya que existe menos regulación y capacidad de espera. Por eso, hasta los dos años aproximadamente, los niños no entenderán el concepto de «espera» y sus necesidades deben ser satisfechas de manera inmediata.

Por todo ello, frases adultas como «llora por vicio», «llora para llamar la atención», «te está manipulando» y similares, dibujan a los bebés como personas capaces de razonar y con la habilidad de manejar a sus padres a su antojo, cuando la realidad es que su cerebro es tan inmaduro que sus actos son puramente instintivos.

Cerebro emocional

cerebro emocional

El cerebro emocional se forma un poco antes de los dos años y se sigue formando durante el resto de la vida. Es el encargado de la memoria, así como de generar emociones que el cerebro humano o racional (que veremos a continuación) deberá aprender a controlar.

Como acabamos de ver, es imposible aplicar el concepto de «espera» antes de los dos años de vida del niño, pero a partir de este momento sí debemos ir enseñándoselo poco a poco y siempre desde el acompañamiento, aceptando las rabietas y las frustraciones como parte de su evolución.

A medida que el niño va creciendo, su cerebro se irá haciendo cada vez más asociativo, y comenzará a unir ciertos momentos del día a la llegada del baño, la hora de comer o de dormir. Poco a poco, esas asociaciones se irán haciendo más sofisticadas.

Las rutinas en los niños son muy importantes, pues les ayudan a entender qué se espera de ellos y a regular mejor su conducta. Si desde que son pequeños llevamos con ellos rutinas básicas de manera consistente, el niño acabará asimilando esa rutina como una actitud, y posteriormente como una forma de estar en el mundo.

Cuando los niños son muy pequeños la mejor forma de comunicarnos con ellos es mediante el cerebro primitivo. Pero a partir de los 18-24 meses, esta forma de comunicación cambia y debemos hacerla más empática y emocional, apoyándonos en gestos, miradas, abrazos, besos, tono de nuestra vozLas explicaciones racionales no tendrán sentido hasta más adelante.

Cerebro racional

cerebro del niño

El cerebro racional se forma cuando aparece el lenguaje, el pensamiento abstracto y otras capacidades. Comienza entorno a los cuatro años y se va formando durante el resto de la vida. Es el cerebro encargado de la creatividad, la lógica, la planificación, el razonamiento, la evaluación, el pensamiento, la lectura y escritura, el aprendizaje de conceptos racionales…

Llegados a este punto, y al igual que hablábamos anteriormente de la importancia de enseñar a los niños unas rutinas, a partir de esta edad debemos comenzar a hablarles de los cambios, pues es importante que su cerebro desarrolle una cierta flexibilidad para lograr entender y adaptarse a las diferentes circunstancias y cambios que a veces trae la vida.

Por otro lado, y aunque el cerebro racional es el encargado de la lógica (entre otras muchas cosas), hay que saber que cuando el niño es pequeño se rige por la lógica física, y no por la social. Por ello, muchas de las cosas que ocurren a su alrededor no las entienden (por ejemplo, el divorcio de unos padres, las injusticias del mundo, la muerte…), ya que para ello se requiere de una mayor maduración cerebral y un alto nivel de abstracción que irán adquiriendo con el tiempo.

Lo que sí destaca especialmente del cerebro racional del niño, en comparación con el cerebro racional del adulto es su curiosidad innata y creatividad. A esta edad, la imaginación de los niños está en todo su esplendor, por lo que es fundamental potenciar al máximo este cerebro creativo, permitiéndoles experimentar y jugar de manera libre.

A ojos del adulto, muchas de estas experimentaciones pueden parecer «malas conductas». Pero si somos capaces de entender las peculiaridades del cerebro del niño, seremos capaces de ver en sus experimentos una forma de querer saber más, de interesarse por el mundo que le rodea y de explorar su entorno. Es cierto que a esta edad aún no son conscientes del peligro, pero con el tiempo irán anticipando las consecuencias de actuar de una determinada forma u otra.

Los tres cerebros deben interactuar

cerebro del niño

Los seis primeros años de vida conforman la etapa en la que el cerebro humano se desarrolla en mayor parte, siendo por tanto el momento más crítico o sensible, tanto para bien como para mal.

El tipo de crianza que ofrezcamos y nuestras respuestas ante sus acciones y reacciones (que en sus primeros años de vida estarán guiadas por los cerebros primitivo y emocional) influirán en su manera de aprender a utilizar el cerebro racional.

Cuanto más comprensivos seamos y más les ayudemos a gestionar sus emociones, mejor aprenderán ellos a autogestionarse y a madurar de forma saludable. Cuanto más daño les hagamos en forma de agresión física o verbal, abandono o ignorándoles, más podemos dañar su autoestima y su cerebro emocional, repercutiendo negativamente también en el racional.

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