Dr. Luis E. Rendón: «La Próstata Femenina existe»

El Dr. Luis Enrique Rendon Solórzano, Urólogo con Diplomado Sexología, quien labora en nuestra ciudad, ha realizado investigaciones en conjunto con la Escuela Latinoamericana de Medicina Sexual, en donde ha sido sometida a estudio una duda muy común y popular entre el sexo femenino: «¿Acaso las mujeres tienen próstata?», «¿Es la próstata femenina o mito o una realidad?», e increíblemente se sorprenderán de los resultados.

Las investigaciones y reportes sobre la próstata femenina han evolucionado diametralmente en la Historia de la Medicina, pasando desde la figura mítica del órgano de las eyaculaciones femeninas reportado por Aristóteles, pasando por la figura etérea o inespecífica descrita por De Graff en 1.672 en su “Nuevo tratado concerniente a los órganos generativos de la mujer” hasta la verdadera caracterización fisiológica y anatómica de este análogo glandular realizadas por R. Virchow a finales del siglo XIX.

No es si no hasta comienzos del siglo XX que se acuña y populariza el término ¨Próstata Femenina¨ a partir de los estudios de De Graff. Entre los años 40 y 50, autores como Folsom y O´Brian así como Huffman describieron casos de hiperplasia prostática femenina y diversas afecciones de la misma. Zaviacic  en 1.985 realiza una de las primeras descripciones anatómicas a profundidad de este órgano, describiendo la gran cantidad de musculatura lisa que posee pero la relativamente escasa cantidad de parénquima glandular en comparación con su análogo masculino. Este mismo autor describe inclusive en 1.992 casos de Adenocarcinoma de los conductos parauretrales de la próstata femenina.

No es si no por este escaso conocimiento de su función y papel en la sexualidad femenina que se le atribuían los términos de “órgano vestigio y rudimentario”  término quizá sustentado por el hecho aprendido de que el origen embriológico de dicha glándula es el mismo que el de su análogo masculino, el seno urogenital, creyéndose anteriormente que era solo un órgano que nunca se desarrollo o simplemente se atrofió.

Sin embargo, los estudios de Zaviacic demostraron la analogía de la misma con respecto a parámetros enzimáticos como la presencia de fosfatasa ácida y antígeno prostático en sus secreciones y no de orina como se creía y describían otros autores, lo que corrobora la función neuroendocrina de sus células y se sumo posteriormente a la descripción de su papel en la fisiología sexual femenina, proporcionando evidencia suficiente de su funcionalismo hormonal.

Desde el punto de vista embriológico, es fácil entender la analogía y la nomenclatura similar que puedan recibir estas glándulas exocrinas, debido a que tanto la próstata masculina como las glándulas parauretrales o de Skenne derivan del endodermo del seno urogenital. Alrededor de la 7ma semana comienza la diferenciación de esta estructura, que bajo los efectos de los andrógenos testiculares y de la hormona antimulleriana lograrán su diferenciación a genitales externos masculinos, proceso que termina alrededor de la 9na a 10ma semana.

En el feto XX, la ausencia de andrógenos y de la hormona antimulleriana causará, de manera un poco más lenta, que las estructuras derivadas del endodermo del seno urogenital formen en el feto XY y bajo acción de las ante mencionadas hormonas,  el músculo liso y los conductos epiteliales característicos de la glándula masculina y en el feto femenino,  un esbozo menos elaborado pero de similares características.

Si recordamos además que la formación del pene con sus estructuras eréctiles son derivados del tubérculo genital, que la acción de la DHT origina el alargamiento y fusión de los repliegues labio escrotales con el alargamiento consecuente de la urétra, entenderemos que en la diferenciación de los genitales externos femeninos no ocurre dicho alargamiento y que por ende esta estructura queda posicionada en la pared anterior de la vagina, usualmente hacia su tercio anterior, dando lugar a lo que se conoce como punto G o punto de Grafenberg.

Esta estructura glandular,  con unas dimensiones de 3.3 x 1.9 x 1.0 cm y 5 grs aproximadamente de peso, rico en músculo liso y epitelio secretor es lo que se expresa a la examinación como un abombamiento o protrusión en la pared vaginal anterior.

Su origen embriológico explica además que ambas estructuras compartan la misma red rica en terminales nerviosos, con terminales aferentes que se comunican con el nervio pudendo interno a través del plexo hipogástrico inferior, lo cual justifica el hecho de que, bajo su estimulación adecuada, tanto en la mujer como en hombre (si, en el hombre) pueda comportarse esta estructura como un punto erógeno por excelencia, lo cual, sumado a su función neuroendocrina, tanto en hombres como en mujeres, caracterizada por su producción de serotonina, justifica el hecho de que estas estructuras en ambos sexos jueguen un papel primordial en la sexualidad, a sabiendas del rol que juega este neurotransmisor en la fase de resolución de la fisiología sexual de ambos sexos y la sensación de satisfacción sexual marcada mediada por esta molécula.

El verdadero estudio, científico y concienzudo de la próstata femenina comenzó en los años 80, cuando se empieza a describir la anatomía y funcionamiento de esta glándula más allá del parámetro o definición de órgano vestigio.  En el caso de la mujer, esta glándula no rodea a la uretra sino que mas bien se distribuyen alrededor de ella, originando poca o ninguna compresión del tracto de salida vesical.

De dimensiones mucho mas pequeñas, alcanzando en promedio hasta 5.2 grs en la mujer adulta, contra los 40 a 60 gramos en el hombre de 60 años, puede alcanzar unas dimensiones de máximas de 3.3 x 1.0 x1.9 cm, alcanzando apenas un 5to del volumen de su análogo masculino, lo cual entendemos al recordar que en el hombre el crecimiento de esta glándula esta mediado primordialmente por los andrógenos circulantes desde la vida fetal.

Dichas demostraciones le han conferido  a esta estructura  la aceptación de la  inclusión del termino Próstata Femenina, por parte del Comité Federativo Internacional sobre Terminología Anatómica.

Sin embargo, a pesar de todas estas similitudes, la distribución u orientación espacial de esta glándula en la mujer es diferente a la del hombre, en la cual podemos encontrar la mayor cantidad de tejido glandular hacia la apertura meatal, en el introito vaginal y no hacia el cuello vesical como la encontramos en el hombre. Esta orientación espacial y la abundancia de terminales nerviosos libres explica el orgasmo mediante estimulación del punto U por  presión contrapresión de los genitales masculinos o mediante masturbación digital o con juguetes sexuales.

Histológicamente la próstata femenina tiene estructuras símiles a la masculina, es decir, glándulas, ductos y músculo liso. En el caso de la mujer, los ductos superan al tejido glandular y son mas numerosos que en el hombre. Dichos ductos no drenan en un  utrículo,  en la uretra femenina  mas bien permeabilizan  a la uretra a lo largo de su recorrido.

Dentro del tejido glandular de este órgano, mediante microscopía electrónica, se ha logrado evidenciar en la mujer post-puber predominancia de células cilíndricas secretorias con abundantes vacuolas y gránulos, retículo endoplásmico rugoso, aparato de Golgi y abundantes mitocondrias, y que como en el hombres post-puber, son células morfológica y fisiológicamente maduras.

Con el avance en el estudio de esta glándula, la inmunohistoquímica ha brindado mayores similitudes entre la glándula en ambos sexos, como lo es la presencia de la esterasa sensible E 600 y la glucosa 6 fosfatasa. Sin embargo, se han demostrado también diferencias entre estas como la Naftil esterasa y algunas deshidrogenasas, lo cual nos orienta a pensar que si bien son órganos símiles entre hombre y mujer, tienen roles fisiológicos que apuntan hacia el mismo sentido pero por caminos diferentes.

De manera más específica para el tejido prostático, el antígeno prostático especifico o APE, producido en las células secretoras altamente especializadas del tejido glandular, ha sido el parámetro por excelencia para el estudio del tejido prostático normal y anormal. Investigadores han demostrado que en la mujer, no solo la próstata produce APE si no que además se puede producir en otras células uroteliales del sistema urinario femenino así como en el tejido mamario. Mas allá, estudios desde los años 90 han demostrado la presencia mediante alteraciones del APE y de la  Fosfatasa Ácida Prostática Especifica FAPE, además de la analogía de esta glándula entre hombres y mujeres, la existencia de malignidades que afectan a la mujer causadas por la proliferación anormal de su tejido glandular.

Si bien los aspectos anatómicos y ultraestructurales de esta glándula han sido minuciosamente estudiados y descritos, su rol en la fisiología y sexualidad femenina sigue siendo controversial, aunque indiscutible. Partiendo del concepto de “Punto erógeno” debido a las ya mencionadas terminaciones nerviosas, sumamente abundantes en esta glándula y su fácil estimulación,  al ser relativamente accesibles incluso a la práctica hetero-masturbatoria y que de manera correctamente provocada pueden desencadenar poderosos orgasmos a causa de sus multiples ramificaciones nerviosas en el piso pélvico y los músculos perineales. Aunque diversas escuelas discuten el papel del orgasmo en el rol fisiológico de la reproducción, es de mi sincero creer que cualquier estimulo o factor que propicie la satisfacción, de la sexualidad como de cualquier otro ámbito de la vida, propicia el bienestar y por ende mejora la calidad de vida, dejando de mencionar la relación entre satisfacción sexual y reproducción.

Si tomamos en cuenta la fisiología o papel de las secreciones prostáticas masculinas en la reproducción, podremos recordar que estas son ricas en fructosa, fuente de energía o especie de “bebida energética” para los espermatozoides que ya han recorrido un largo trecho para llegar al cáliz vaginal asi como los factores de lisis del coágulo seminal que ayuden a la disolución del mismo (que hasta el momento de depositarse en el saco vaginal funciona como medio de albergo de los espermatozoides). No seria descabellado pensar que estas secreciones prostáticas femeninas, eyaculadas o expulsadas al momento del orgasmo (aunque como en el orgasmo masculino, no es lo mismo eyaculación que orgasmo, aunque USUALMENTE sucedan de manera concomitante) actúen a manera de refuerzo de su contraparte masculino para estimular, alimentar y resguardar a la carga espermática de noxas, tanto medio ambientales como internas de la propia vagina.

A ciencia cierta, el estudio de este papel erógeno  apenas empieza a arañar la superficie. El eyaculado femenino no ha sido completamente aislado del las secreciones prostáticas. Se sabe que este eyaculado contiene abundantes compuestos celulares, mucosos y urinarios pero que las secreciones derivadas o análogas a las prostáticas femeninas componen una parte substancial de las mismas. Y aunque algunos autores  han tratado de explicar estas secreciones como de origen urinario, su estudio microscópico y mediante espectroscopía de masa ha revelado gran cantidad de células epiteliales planas provenientes del tracto urinario, gran cantidad de de FAPE y APE, y aunque se encontraban en ellas úrea y creatinina, las mismas tenían concentraciones muchos mas bajas que las encontradas en las muestra de orina de las mismas mujeres. 

Si bien la función exocrina de esta glándula femenina apenas ha empezado a ser estudiada, su función neuroendocrina (la cual también se presenta en el hombre) ha sido mucho menos estudiada y comprendida. Apenas sabemos que tiene un importante componente neuroendocrino  productor de serotonina, neurotransmisor que sabemos juega un importante rol en la fase de meseta, resolución y período refractario de la fisiología sexual femenina.

7 pasos para lograr la eyaculación femenina – Revista Cosmopolitan

El estudio de los componentes bioquímicos de la eyaculación femenina en especial la presencia de FAPE crearán controversia en campos tan diversos como la medicina forense donde pone en controversia el papel de la FAPE como prueba de violación femenina hasta la neurología y la fisiología que tendrán nuevos ejemplos de de neurotransmisores y factores bioquímicos para su estudio y comprensión.

Otro campo relacionado a la próstata femenina y el entendimiento de su fisiología discurre en el campo de la eyaculación femenina y quizás mas importante aún, en el estudio de la infertilidad. Como es bien sabido y estudiado, en el hombre este fenómeno tiene propósitos fisiológicos claramente demostrados y que en la mujer no esta directamente relacionadas al rol de la reproducción (que hayamos podido demostrar, a pesar de lo discutido previamente).

En la mujer, las secreciones prostáticas y uretrales (de las cuales forman parte importante las glándulas parauretrales de Skenne)  juegan más bien, hasta el momento y quizás subjetivamente relacionadas por la influencia de los medios, un rol erógeno erótico. Se sabe que esta eyaculación es mas fácilmente inducible por la estimulación vaginal del punto G, aunque también pueda darse al estimular el clítoris y más rara y difícilmente incluso al masajear el cuello de la vejiga suprapúbicamente. De maneras mas riesgosas y extremas, se ha podido demostrar también la estimulación y expulsión de secreciones uretrales mediante las practicas sexuales de asfixia, sofocación, estrangulación y ahorcamiento, también conocidas por la medicina sexual y forense como el comportamiento parafílico de ASFIXIOFILIA.

Incluso, el entendimiento de este comportamiento parafílico y su relación a las descargas uretrales femeninas pude jugar un rol importante en el entendimiento de dicho comportamiento y sus implicaciones médico legales.  Como podemos ver, el mundo de la fisiología de las eyaculaciones femeninas, su composición, estímulos desencadenantes así como rol fisiológico y las implicaciones que estos estudios puedan tener en todos los campos de la medicina, apenas comienzan y nos abren la puerta a un capítulo entero de conocimientos en la fisiología y en la medicina, en sus diversas áreas, aun desconocido.

La eyaculación femenina

Quizás uno de los campos donde mayor impacto tenga el descubrimiento y comprensión de esta glándula así como sus implicaciones fisiológicas en la sexualidad y sobre todo, su fisiopatología, sea en las áreas de la Urología, Ginecología y Oncología.

Debido al largo período de tiempo que pasó este órgano femenino en entredichos acorde a su existencia, es comprensible que no se supiera casi nada hasta hace muy poco sobre su composición histológica, funciones neuro y exocrinas y muchos menos sobre su fisiopatología, rayando casi en el absoluto cero lo que sabemos sobre como,  las enfermedades de la misma puedan afectar a la mujer.

El entendimiento de dichos conceptos podrá echar luz sobre temas de los cuales aún no se conocen a ciencia cierta cuales son sus causas, o explicar y por ende brindar soluciones más efectivas para diversas afecciones uro-ginecológicas. Basados en el entendimiento de la fisiología, fisiopatología, farmacoterápia y diversos tipos de tratamientos en su análogo masculino, temas como la hiperplasia prostática benigna, la prostatítis, el adenocarcinoma de próstata, han sido extensamente estudiados y exitosamente tratados por diversos medios, haciendo que estos, cuando afectan al hombre sean casi una afectación esperada del envejecimiento y  casi siempre  totalmente erradicables y que por tanto no afecten la calidad o expectativa de vida de los hombres que las padecen. Traspolado a la mujer, el síndrome uretral femenino, el dolor pélvico crónico, tumores de origen incierto del piso pélvico, disfunciones sexuales y climatério, entre muchos otros, podrían ser perfectamente explicados, entendidos y tratados con un elevado grado de éxito al trasladar  el conocimiento de la prostata masculina a su análogo femenino

En conclusión, la demostración de la existencia de esta glándula en la mujer esta comprobada mas allá de la duda razonable. El correcto entendimiento de su composición fisiológica y de su anatomía podría brindarnos claves fundamentales para el adecuado diagnostico y tratamiento de muchas afecciones uro-ginecológicas de las cuales hasta el momento solo disponemos de teorías sobre su etiología y tratamiento empírico con tasas de éxito moderadas a lo sumo.

El estudio de su función glandular, tanto exocrina como neuroendocrina nos ayudara a dilucidar los misterios que aún rodean al orgasmo femenino y el papel que dicho órgano juega dentro del intrincando sistema que es el piso pélvico femenino, la multiorgasmicidad de las cuales gozan las mujeres y el período refractario significativamente más corto que las caracteriza. Porque no! El entendimiento de esta neurofisiología puede brindarnos valiosas claves terapéuticas no solo para el tratamiento de diversas disfunciones sexuales femeninas si no que además puede ayudarnos a tratar las disfunciones sexuales masculinas basadas en los trastornos de su piso pélvico inclusive de las disfunciones eréctiles en pacientes con traumas medulares y mas!

El entendimiento y determinación de la fisiología eyaculatoria femenina puede abrir grandes campos de conocimiento en áreas tan diversas como la medicina forense, en la cual la demostración de la presencia de FAPE en las secreciones eyaculatorias femeninas ha puesto en controversia el papel de la misma como evidencia de violaciones así como el conocimiento de su propensión a ser expulsadas o eyaculadas mediante diversos tipos de estímulos o mediante la práctica de la asfixiofilia.

 En el estudio de la infertilidad, tanto de origen masculino como femenino, el estudio de los componentes de estas secreciones y su papel en la fisiología de la reproducción pueden aportar herramientas valiosas en el correcto diagnóstico de su etiología y tratamiento de la pareja infértil.

Con el hallazgo de las evidencias descritas en los párrafos anteriores queda más que levantado el velo sobre la mítica próstata femenina, su existencia es un hecho comprobado científicamente…. solo resta ver a donde nos lleven , a medida que las descripciones y entendimiento de su anatomía, histología, función exo y neuroendocrina, fisiología y su fisiopatología, a los urólogos, ginecólogos, oncólogos, médicos forenses, médicos reproductivos y pare usted de contar.  Las áreas del conocimiento que pueden verse tocadas por estos descubrimientos  apenas están empezando a percatarse de la importancia de los mismos.

En medicina, descubrir o identificar la presencia y función real de un órgano que hasta hace 30 años se consideraba mítico, es el equivalente científico de descubrir un planeta o un fenómeno físico hasta ahora hipotetizado pero no demostrado.

Los hallazgos descritos en el presente trabajo son un pequeño paso para los científicos que los identificaron, pero son un gran paso para la ciencia médica y la humanidad en general.

ARTÍCULO DE SALUD PROPORCIONADO POR:

Dr. LUIS ENRIQUE RENDÓN
UROLOGÍA
@drluisrendon

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