El despliegue de tu destino – Jeremías 1:5 – Feb 5

«Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones»

«Antes de formarte en el vientre». Esta frase debería infundirte una sensación de destino. Tu nacimiento espiritual es tu derecho. Dios ordenó tus días, ordenó tus pasos y preparó buenas obras para ti. Y lo hizo antes de que siquiera te concibieran.

Lo irónico del destino es que rara vez se entiende en el principio. Algunas veces ni siquiera se revela hasta después que morimos. David pudo haber gobernado un reino de millones, pero sus salmos han inspirado a miles de millones. Ese es el legado más grande de David, lo supiera en ese momento o no. Claro, supongo que no lo sabía. Tu mayor influencia podría ser póstuma. Es una forma más en la que Dios se ríe por última vez y tiene la gloria.

La influencia más grande que puedes ejercer podría ser tus hijos, la iglesia o la fundación caritativa que te sobreviven. Para que lo sepas, esa es una de las razones por las que escribo. Los libros son cápsulas de tiempo. Escribo porque quiero que mis tataranietos entiendan por lo que viví, por lo que estaba dispuesto a morir. Y si otros quieren leer mis libros mientras vivo, mucho mejor. Pero escribo para la tercera y la cuarta generación.

El hecho de que algo no sea parte de tu plan de vida no significa que no sea parte de tu destino. Sin que yo lo supiera, Dios ha estado cumpliendo su llamado a mi vida. Mi trabajo es obedecerle escribiendo en la computadora, predicando en el púlpito. Dios hace su parte. Y lo mismo es cierto contigo. Dios está trabajando en su plan, lo sepas o no. ¡Y Él tendrá toda la gloria!

Dios está trabajando en un plan bueno, agradable y perfecto para tu vida en muchísimas formas que ni siquiera conoces.

Todo en tu pasado opera en aras de tu futuro. Dios no desperdicia nada. Aun cuando tengas un fracaso, Dios ya ha preparado tu triunfo. El Dios que obra todo para bien aprovechará cada experiencia, cada destreza y cada conocimiento que hayas adquirido, así como también cada error cometido.

Tu destino es anterior a ti. Antes que fueras concebido, Dios tenía un guion para tu vida. Él, actualmente, está en proceso de cumplirlo.

¿A dónde te está llevando Dios? ¿Cómo puedes decir que sí a su plan?

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