El Fruto del Espíritu: Día 2 – 1 Pedro 4:10 – Jul 15

El Fruto y los Dones

Si la luz que está sobre ti es más brillante que la luz que está en ti, la luz que está sobre ti te destruirá. – Christine Caine

El Fruto de nueve partes que detalla Gálatas 5 no debe ser confundido con los dones espirituales que son mencionados en la Biblia. Los dones tales como liderazgo, sabiduría, pastoreo, ánimo, conocimiento y profecía son dados por el Espíritu con el propósito de edificar a los creyentes. El Fruto, sin embargo, es producido por el Espíritu y es desarrollado y manifestado en nosotros cuando nos rendimos al Espíritu de Dios.

Si queremos saber cómo estamos creciendo como seguidores de Cristo, no debemos enfocarnos en qué tantos dones tenemos o qué tan bien los estamos usando. No, es la evidencia del Fruto del Espíritu en nuestras vidas la que muestra nuestra madurez. No es que nuestros dones no sean valiosos o vitales —lo son.Es que no podemos operar en nuestros dones mientras estamos gratificando nuestra carne porque son superiores a nosotros. Mostrar el Fruto del Espíritu es la manifestación de una vida transformada por el poder de Dios.

No es poco común ver hombres y mujeres operar en sus dones espirituales pero luego actuar de manera pecaminosa. ¿Por qué? Porque Dios usará a quien Él quiera, cuando quiera y como quiera. Quizá has visto a alguien predicar un sermón poderoso en una iglesia o una conferencia y más tarde los has visto despotricar contra otros. O quizá una persona puede dar generosamente de su tiempo para impactar a aquellos con menos afortunados, pero al darse la vuelta son increíblemente impacientes y groseros con sus propios hijos.

Lo opuesto también es cierto. Hay gente en todo el mundo que están continuamente exhibiendo el Fruto del Espíritu en sus vidas diarias. Pueden estar sirviendo tras escenas, visitando a alguien en el hospital, u ofrecer su tiempo solo al estar con un amigo en necesidad. Su ayuda en la edificación puede no ser llamativa, pero su carácter es profundo porque han escogido negar su carne y andar en el Fruto del Espíritu.

Los dones reciben más atención y elogio que el silencioso, casi oculto Fruto del Espíritu. Aun así, no toma un esfuerzo tremendo operar en nuestros dones. El Fruto, por su parte, implica la difícil tarea de negarse a sí mismo todos los días. El Fruto puede no estar gritando por atención, pero tranquilo, siempre sabemos cuando el Fruto está presente en nuestras vidas y cuando no.

Reflexiona

  • ¿Crees que es más fácil para ti manifestar tus dones espirituales que andar en el Fruto del Espíritu?

Citas Bíblicas para estudiar:

Gálatas 5:22-23
Efesios 4:11-13
1 Pedro 4:10

Amén

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MEDITACIÓN DIARIA