domingo, septiembre 25, 2022

El Génesis: Día 4 – Génesis 29:35 – Ago 10

¿Por qué no debemos acostarnos o casarnos con más de una persona?

En este punto de la historia, Jacob ya es un anciano (quizás de 80 años) con dos esposas que son hermanas. Lea es odiada por su marido, que fue engañado para casarse con ella y, Raquel es la esposa amada. La promesa de que tendrán muchos hijos aún no se ha cumplido hasta este capítulo en el que hemos presenciado por lo menos siete años de drama familiar y el nacimiento de hijos, y una hija, nacidos de cuatro madres que, a menudo, están embarazadas al mismo tiempo.

Esta escena de Génesis muestra la bendición de Dios sobre Jacob, por medio de sus hijos, a pesar del pecado que hay en su familia. Debido a que Jacob amaba a su esposa Raquel, pero no amaba a su otra esposa, Lea (literalmente la odiaba, como vemos en el hebreo), Dios decidió cerrar el vientre de Raquel y abrir el de Lea. En esto vemos a Rebeca, la esposa amada, sin hijos y estéril tal como Sara, antes que ella, en la línea familiar del pacto.

Con palabras muy trágicas, Lea expresa el deseo de su corazón de que, al dar a Jacob un hijo, él la pueda amar. Dios le dio a Lea tres hijos más: Simeón, Leví y Judá. La hermana de Lea, Raquel, reacciona a estos nacimientos con celos e ira, de forma parecida a como Esaú había reaccionado a la bendición de su hermano Jacob. Raquel exigió a su marido que le diera hijos o moriría, y estas palabras resultaron más tarde proféticas y trágicas en Génesis 35:16-19. Y, en una demostración de una fe que crece, Jacob afirmó con razón que su vientre estaba controlado, en última instancia, solo por Dios.

En lugar de confiar en Dios, como había hecho su padre Isaac al esperar 20 años a que naciera, o de acudir a Dios en oración, la pareja imitó el pecado de Sara, que entregó a su marido Abraham para que se acostara con su sierva Agar. Al igual que Eva, Sara y Rebeca antes que ella, Raquel tomó el asunto en sus propias manos en lugar de confiárselo a Dios con fe. Jacob aceptó la propuesta pecaminosa de su esposa, concibiendo finalmente a Dan y Neftalí con la sirvienta de Raquel. Raquel parece muy impía en todo esto, ya que está presionando a su marido para que tenga relaciones sexuales con otra mujer, y atribuye los hijos nacidos de esa mujer a que Dios le ha permitido vencer a su hermana Lea, de la que siente muchos celos.

Para no ser menos, Lea también presiona a su marido Jacob para que se acueste con su sirvienta. Lea llamó a este hijo Gad, que significa «suerte», pero se equivoca al no ver que incluso la vida humana proviene de la mano de Dios. Jacob siguió acostándose con la criada de Lea y tuvo otro hijo, al que Lea llamó Asher (que significa «feliz») porque la hacía feliz.

Este drama familiar se vuelve aún más extraño cuando Rubén, el primogénito de Jacob, encuentra unas mandrágoras que regala a su madre Lea. Raquel le ofrece a Lea un trato; que ella tenga sexo con su marido Jacob a cambio de sus mandrágoras, que pueden haber sido consideradas un antiguo afrodisíaco. Feliz de complacerla, Jacob tuvo sexo con Lea esa noche y concibió otro hijo, Isacar. Con un razonamiento extraño, Lea atribuye el nacimiento de este hijo a que Dios la bendijo por hacer que su marido tuviera relaciones sexuales con su sirvienta, lo que es una forma sencilla de decir que Dios estaba tan feliz por el adulterio y la bigamia que la estaba bendiciendo. Lea tuvo otro hijo y finalmente una hija.

Al parecer, en algún momento de todo este drama, Raquel oró a Dios, quien respondió a su oración y le dio un hijo al que llamaron José, este fue el menor de los doce hijos hasta que Raquel concibió también a Benjamín en Génesis 35:18. Los otros diez hijos y una hija fueron concebidos por la despreciada Lea y las criadas de Raquel y Lea. Las hijas de Labán parecen ser muy parecidas a su engañoso padre.

Por medio de todo esto, Dios preservaría su pacto a través de los hijos de Jacob, que se convertirían en las 12 tribus de Israel, por medio de las cuales, Jesús nacería para lidiar con el problema del pecado humano que era tan evidente en la familia de Jacob. El tema de esta sección, al igual que el resto del Génesis y de la Biblia, es que Dios es el héroe que rescata a los pecadores autodestructivos de sí mismos sólo por su gracia y misericordia.

Pregunta:

¿De qué forma esta historia demuestra los grandes males que ocurren debido a la poligamia y al adulterio?.

Citas Bíblicas para estudiar:

Génesis 29:31-35
Génesis 30:1-24

Amén

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