El más grande mover de Dios está por venir – Apocalipsis 3:7 – Ene 31

«Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre…»

Durante trece años, National Community Church funcionó en los cines de D.C. Union Station, por donde pasan diariamente cien mil personas. Eso no solo nos puso en el medio del mercado, sino que nos dio notoriedad. No muchas iglesias tienen su propia parada de metro, su estación de tren o su parada de taxis enfrente de su puerta.

Esa oportunidad dorada comenzó con una llamada telefónica en la que me informaban que Giddings School, la escuela pública donde nos reunimos, estaba cerrando sus puertas debido a violaciones del código de incendio. Mi reacción inmediata fue de miedo porque nos puso a punto de convertirnos en una iglesia errante. Pero pronto descubrí que algunos de los mejores movimientos de Dios son las puertas cerradas.

Cuando reflexiono en eso, me río del hecho de que estaba muy asustado cuando las puertas de la escuela Giddings se cerraron. Incluso tengo el diario en el que escribí que nos habían «arrinconado». Parecía como si hubiéramos caído en un pozo con un león en un día nevado. En ese momento no pude ver una salida a aquello.

Lo mismo sucedió cuando, trece años después, recibí una llamada telefónica informándome que las salas de cine de Union Station estaban cerrando. Al principio me asusté. ¿Cómo se reubica una congregación que tiene miles de asistentes? Sin embargo, en los años transcurridos desde que Union Station cerró sus puertas, Dios nos ha concedido propiedades por más de cincuenta millones de dólares. Para mí, eso es increíble; y no es coincidencia que comenzó con una puerta cerrada.

Recuerda Apocalipsis 3:7: «Esto dice… el que abre y nadie puede cerrar, el que cierra y nadie puede abrir». Me encanta la primera mitad de esta promesa. ¿La segunda mitad? No tanto. Pero no puedes reclamar la mitad de las promesas de Dios. Tienes que reclamarlas completas. Son  un paquete.

Si eres como yo, te han de encantar las puertas abiertas. Pero algunos de los mayores milagros en mi vida, y apuesto que los tuyos también, han comenzado con una puerta cerrada. ¡Así que alabado sea Dios por ambas cosas!

Ahora, permíteme cambiar la metáfora para animarte si estás preocupado en este momento:

Así como el águila madre que saca a sus polluelos del nido cuando son lo suficientemente fuertes como para volar, Dios podría estar revolviendo tu nido. Puede que temas caerte. Pero la intención de Dios es hacer que vueles.

¿Dónde oyes que se cierran las puertas? ¿Dónde podrían estar abriéndose otras más prometedoras?

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MEDITACIÓN DIARIA