El Perdón Renueva: Día 1 – Efesios 1:6-7 – Sep 1

¿Qué es el perdón?

Perdonar significa remisión de una ofensa o deuda, renunciar a todo reclamo. Jesucristo pagó el precio por el pecado de cada uno de nosotros. La Palabra de Dios dice que «la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús» (Romanos 3:23). Jesús pagó con su vida; Aquel que no tenía pecado entregó su vida para pagar el precio que se demandaba por el pecado de todos los seres humanos. No reclamó, no se excusó, lo hizo por amor. 

Es necesario perdonar para sanar y continuar, pero muchas veces decimos perdonar, cuando en realidad no lo hacemos. Perdonar es dejar de reclamar, traer a la memoria sin dolor y sin recriminar la falta de la otra persona. Cuántas veces vemos hogares destruidos por falta de perdón, esposas que viven recriminando y trayendo a la memoria errores del pasado, esposos que ofenden por falta de perdón. Perdonar es renunciar a todo reclamo.

Este es nuestro argumento legal para saber que hemos sido perdonados: «para que, así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro» (Romanos 5:21). Recibimos perdón por gracia, no por merecimiento; de la misma manera, por gracia, perdonamos a quienes nos han lastimado.

Y sabemos que la muerte de Jesús «nos hizo aceptos en el Amado, en Quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia» (Efesios 1:6-7). Su preciosa sangre es lo único que nos limpia de toda maldad, que nos presenta como reconciliados e hijos engendrados ante el Padre celestial. Cristo nos colocó en Él por amor. Cristo nos hizo su cuerpo. Cristo nos dio una nueva naturaleza para que podamos expresar su carácter. El perdón viene de Cristo y va a las demás personas por medio nuestro.

El perdón viene de Dios. Jesús, a través de su sacrificio, concedió el perdón a la humanidad. Entonces, cómo podemos decir que no vamos a perdonar si nuestras transgresiones fueron limpiadas por un ser sin mancha, ese es el ejemplo del verdadero perdón. Dios ayuda a sanar los corazones y el perdón es pieza fundamental para sanar y seguir construyendo o reconstruyendo.

Reflexionemos

¿Has aceptado el perdón de Dios en tu vida? ¿Practicas el perdón, aun a aquellos que más te lastimaron?

Citas Bíblicas para estudiar:

Romanos 3:23
Efesios 1:6-7

Amén

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