El Perdón Renueva: Día 3 – Romanos 3:12-18 – Sep 3

La falta de perdón

Cuando decidimos no perdonar estamos actuando directamente contra natura, vamos contra nuestra genética, estamos desobedeciendo a nuestro Padre celestial y nos lastimamos a nosotros mismos.

La falta de perdón es característica de la naturaleza de muerte como dice Romanos 3:12-18: «Como está escrito: No hay justo, ni aun uno. No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta, con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios, su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre. Quebranto y desventura hay en sus caminos, y no conocieron camino de paz».

Cuando no perdonamos, se pierde la paz en nuestra vida, en nuestro hogar, en todo lugar donde estamos, porque llevamos esa actitud a todas partes. Muchas veces, pensamos que los demás están en nuestra contra, pero, en realidad, somos nosotros quienes, por no tener la actitud correcta de perdonar, nos amargamos. Los sentimientos toman autoridad por encima del espíritu y nos gobiernan cuando nosotros deberíamos gobernarlos. Atamos nuestra alma por la falta de perdón, nos consumimos en sentimientos negativos que dañan nuestro actuar y hasta nuestra salud.

La amargura trae venganza, revancha, ira, desquite y, todo esto, solo lleva a la destrucción del matrimonio, de amistades, de la vida del que no perdona. Cuántas veces hemos escuchado «ojo por ojo y diente por diente», «si me la hace, se la hago». ¿De qué nos sirve la venganza, el desquite, si después del momento solo nos queda el dolor? Lo único que nos limpia de sentimientos negativos es el perdón que sana, que permite reconstruir; el perdón que es una decisión y naturaleza de Dios.

La amargura trasciende a todas nuestras áreas y roles, así como lo hace la paz de Dios y el perdón. Vemos, en los trabajos, personas amargadas, enojadas, resentidas por la falta de perdón. Con este estilo de vida, logran que las personas no quieran estar con ellas. Para qué vivir así, si es mejor soltar, perdonar y liberarnos para continuar. El perdón permite que los matrimonios sean restituidos.

Entonces, es el momento de decidir obedecer a Dios y perdonar o atarnos al rencor que destruye nuestras vidas.

Reflexionemos

¿Eres una persona vengativa o decidiste perdonar?

Citas Bíblicas para estudiar:

Romanos 3:12-18

Amén

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