Enamórate de ti para enamorar

El mejor truco de belleza es sentirse a gusto con una misma. El autocuidado se refleja en nuestra capacidad para amar y eso resulta tremendamente atractivo..

Lo que más debería atraer entre hombres y mujeres es su alegría de vivir. Cuando te enamoras de verdad, emana y seduce esa chispa de vida que sale de nosotros cuando nos sentimos bien, cuando estamos tranquilos por dentro, cuando tenemos ganas de disfrutar de la vida.

Esta es la razón por la cual las «feas» despertan pasiones: los demás se enamoran de su seguridad en sí mismas, de su bienestar y de su felicidad, de su forma de relacionarse consigo mismas y con el mundo.

¿DE QUÉ NOS ENAMORAMOS REALMENTE?

Paseo de caballito Foto Premium

Lo que enamora a la gente es nuestra capacidad para hacerles reír, para contar historias, para compartir nuestras reflexiones, dudas y conocimientos, para animar las reuniones de trabajo, y los encuentros con familiares o amistades.

Es muy difícil que alguien se enamore de una persona deprimida, amargada, o llena de miedos: la chispa del amor surge cuando nos encontramos con gente divertida, con la autoestima alta, con ganas de dar y recibir amor.

Es el truco de belleza más efectivo: cuando nos sentimos a gusto con nosotras mismas, cuando cuidamos nuestra salud mental y emocional, cuando derrochamos simpatía y generosidad a manos llenas, la gente se siente irremediablemente atraída por nuestra valentía, nuestra alegría, nuestra capacidad para amar.

Personas «bellas» y «bellos» hay a montones, pero gente con alegría de vivir, no hay tantas.

Hay bellezas que están como plastificadas, carentes de vida, sin brillo en los ojos. A la piel y el cabello se le puede dar brillo, pero no hay cosmético que simule la fuerza y la ternura de unos ojos brillantes, iluminados por el amor.

LA PARADOJA: CUANDO DEJA DE PREOCUPARTE GUSTAR… ES CUANDO MÁS GUSTAS

Feliz mujer sosteniendo una taza de café Foto gratis

Cuando una se siente bien consigo misma, se libera del miedo al qué dirán, y de la necesidad de gustar a todo el mundo.

Cuando nos aceptamos tal y como somos, cuando estamos en paz con nosotras mismas, es más fácil tomar conciencia de nuestras virtudes y que los demás también tomen conciencia: en la medida en que una se siente más segura de sí misma, resulta mucho más sexy que en aquellos momentos en que estamos comidas por los miedos, los complejos y las inseguridades.

La energía vital nos pone guapas y nos permite brillar con luz propia.

La publicidad no deja de recordarnos que podríamos estar más delgadas, más depiladas, más teñidas, más operadas, y por eso es tan difícil luchar contra todo aquello que quiere apagar nuestra luz, pero tenemos que defender ese brillo nuestro y sentirnos libres para ser nosotras mismas.

Lo primero es liberarnos de la necesidad de gustar a todo el mundo: centrémonos en la gente que nos gusta a nosotras y veamos si nos sentimos a gusto como para iniciar un proceso de seducción y cortejo. En las distancias cortas somos más sexys y poderosas: se trata de conectar con nuestro poder, con nuestra alegría, con nuestras ganas de vivir, de disfrutar y de compartir.

Y una vez que podamos conectar con nuestra energía vital y amorosa, y conectar con los demás, es cuando nos sentiremos más hermosas, y cuando los demás nos verán mucho más bellas, por fuera y por dentro, porque el amor a una misma se nota, y es contagioso.

Quiérete a ti misma: te ves mucho más hermosa.

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