Encontrando la Paz: Día 3 – Santiago 4:7 – Feb 4

Por qué perdemos nuestra paz

Hay una sola manera de experimentar una paz duradera que trasciende las circunstancias: por medio de la fe. La fe es el fundamento para vivir en la paz de Dios: una confianza activa y segura en Su presencia y poder para sostenerte y consolarte, sin importar las circunstancias a las que te enfrentes. Sin embargo, hay ciertos problemas que pueden socavar nuestra fe y privarnos de nuestra paz. Consideremos algunos de ellos:

1. Miedo repentino: Algunas personas están tan acostumbradas a responder a cada pequeña caída y aumento de la vida con miedo y pequeñas dosis de pánico, que ni siquiera pueden imaginar que haya otra manera de responder. Están tan molestos por el cambio de todo tipo que nunca se da cuenta de que pueden vivir con una mayor estabilidad emocional.

2. El Enemigo: Podemos ser atacados por nuestro enemigo, el diablo, que puede usar varios medios para hacernos dudar y perder la fe en nuestro Dios. Pero debemos hacerle frente a él. Las Escrituras nos urgen a resistir al diablo, y cuando lo hagamos, huirá de nosotros (Santiago 4:7).

3. Pecado: La paz y la rebelión no pueden coexistir. El único recurso es confesar el pecado a Dios, rendirse a Él y pedirle Su ayuda para evitar y resistir toda tentación. Entonces, la paz de Dios puede fluir una vez más.

4. Renunciar a la paz: En tiempos de crisis, a veces establecemos nuestra paz voluntariamente. La dejamos. La concedemos. La abandonamos. Recuerda siempre que nadie puede quitarnos la paz; tenemos que entregarla. Y como tal, somos los únicos que pueden devolverla.

5. Perdiendo enfoque: Podemos permitir que la gran cantidad de malas noticias que escuchamos y leemos todos los días haga que perdamos el enfoque correcto. En lugar de tener nuestras mentes puestas en Dios y confiar en Él por Su paz y presencia, permitimos que nuestros pensamientos se desvíen y se galvanicen por las noticias negativas y las circunstancias que vemos y escuchamos.

Debido a que Dios está con nosotros, no tenemos que rendirnos, hundirnos ni ser derrotados por nuestros problemas. Podemos enfrentarlos, confrontarlos, desafiarlos, lidiar y, al final, superarlos en el poder de la cruz. Jesús enseñó a sus seguidores que todos los problemas suceden por una temporada … y por una razón. Entonces, “no se turbe vuestro corazón” (Juan 14:27).

Mantenga la paz que Dios le da, confíe en que Él está observando, dirigiendo y cuidando a quienes confían y creen en Él.

Citas Bíblicas para estudiar:

Santiago 4:7
Juan 14:27

Amén

Para más información, te invitamos a visitar nuestros enlaces:

MEDITACIÓN DIARIA