Enemigos del Corazón: Día 2 – 1 Juan 1:5 – Ago 27

Confesando

1 de Juan 1:5-10

El primer enemigo del corazón es la culpa. La culpa es el resultado de haber hecho algo que percibimos como incorrecto. El mensaje de un corazón cargado de culpa es «¡Yo debo algo!»

Piensa en el hombre que se va de casa con otra mujer y abandona su familia. Sin darse cuenta en ese momento, él se ha llevado algo de cada miembro de la familia. Le ha quitado a su esposa su futuro, su seguridad financiera y su reputación como esposa. Desde la perspectiva de sus hijos, les ha quitado sus Navidades, tradiciones, seguridad emocional y financiera, cenas con la familia y más.

Ahora, el hombre que hizo todo esto no piensa en términos de lo que se ha llevado. Inicialmente, piensa en lo que ha ganado. Pero la primera vez que su pequeña hija le pregunta por qué no ama más a su mamá, su corazón se agita. Ahora se siente culpable. Papá debe algo.

Nada menos que pagar esta deuda podrá aliviar un corazón culpable de su carga. La gente intentará evitarlo, darlo como ofrenda, servir e incluso orar por ello. Pero no hay una cantidad de buenas obras, servicio comunitario, donaciones caritativas o domingos en un banco que puedan aliviar la culpa. Y debe ser pagada o cancelada para que el corazón culpable experimente alivio.

¿Cómo cancelas tu culpa? La respuesta viene de uno de los primeros versículos que memoricé de niño: 1 Juan 1:9. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (RVR1960).

La confesión tiene el poder de romper el ciclo del pecado. Y como muchas medicinas, funciona cuando se aplica correctamente. La aplicación sucede cuando confesamos nuestros pecados, no solamente a Dios, sino a la gente contra la que hemos pecado.

La gente culpable suele ser reincidente. Y mientras lleves un secreto, mientras trates de calmar tu conciencia diciéndole a Dios cuánto lo sientes, te estás preparando para repetir el pasado. Sin embargo, si comienzas a confesar tus pecados a la gente contra la cual pecaste, lo más probable es que no vuelvas a cometer esos pecados otra vez.

Confiesa a Dios y a los demás, y eliminarás a este enemigo de tu corazón.

¿De qué te sientes culpable? Confiesa tu pecado a Dios y a quien hayas herido. Hazlo hoy.

Citas Bíblicas para estudiar:

Mateo 15:1-20

Amén

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