Enfermedades Oculares relacionadas con la edad

Los problemas de la vista son una parte común, incluso inevitable, del proceso de envejecimiento. Algunos trastornos son simplemente molestos, mientras que otros son enfermedades que pueden provocar la pérdida permanente de la visión si no se tratan. ¿Cuál es la clave? La detección temprana. Tómate un tiempo para realizarte exámenes de la vista regulares y pon atención a estos 10 problemas oculares relacionados con la edad.

Síndrome del ojo seco

Después de los 40 años, la producción de lágrimas tiende a disminuir. Como resultado, la mayoría de las personas mayores de 65 años experimentan algunos síntomas de ojo seco, un trastorno que puede causar una sensación de escozor o ardor o una sensación arenosa en los ojos. A veces, irónicamente, provoca ojos llorosos (la sequedad hace que las glándulas produzcan más lágrimas). Las gotas para los ojos de venta sin receta pueden ser útiles para el ojo seco leve; si los síntomas son más graves, es posible que debas consultar a un oftalmólogo para recibir tratamiento.

Moscas Volantes

Esas pequeñas manchas, hilos o garabatos generalmente son inofensivas y se deben a cambios normales relacionados con la edad en el vítreo, un líquido gelatinoso que llena la parte posterior de los ojos. Si los cambios en las moscas volantes son menores o graduales, hay menos motivos de preocupación. Pero si notas un aumento en la cantidad de manchas en el campo de visión, o aparecen en forma repentina, consulta a tu oculista de inmediato. Podría ser un síntoma de alerta de algo más grave, como un desprendimiento de retina.

Glaucoma

Una de las principales causas de ceguera en las personas mayores de 60 años, el glaucoma generalmente aparece cuando el líquido no se drena correctamente, lo que lleva a una acumulación de presión que puede dañar el nervio óptico. Indoloro y sigiloso (a veces se lo conoce como el «ladrón silencioso de la vista»), a menudo afecta ambos ojos, aunque generalmente no al mismo tiempo, y puede causar una pérdida significativa de la visión periférica y, sin intervención, la ceguera total. Los exámenes oculares regulares son fundamentales, ya que la ceguera se puede prevenir con un tratamiento temprano.

Degeneración Macular

Otra causa principal de pérdida de la visión, la degeneración macular afecta a más de 10 millones de personas en el país. Esta enfermedad daña la mácula, en el centro de la retina, responsable de la visión frontal y de la mayor parte de la visión a color. A medida que avanza la enfermedad, puede causar visión borrosa u ondulada y, finalmente, pérdida de la visión central. No existe una cura conocida, pero hay formas de reducir tu riesgo y posiblemente retrasar la progresión de la enfermedad, entre ellas, mantener una dieta saludable, hacer ejercicio, no fumar y proteger los ojos de los dañinos rayos UV.

Cataratas

Las cataratas son el resultado de la descomposición de proteínas en el cristalino a medida que envejecemos. Pueden causar visión borrosa o nublada. El riesgo es mayor en la población blanca (a los 80 años, el 70% de las personas blancas tienen cataratas, en comparación con el 53% de la población negra, según los Institutos Nacionales de la Salud —en inglés) y en quienes tienen diabetes, pasaron mucho tiempo bajo el sol a lo largo de los años o usan ciertos medicamentos, tales como corticosteroides. Cuando interfieren con las actividades diarias, el oftalmólogo puede recomendar una operación quirúrgica para cambiar el cristalino nublado por uno artificial.

Retinopatía Diabética

Un trastorno que se presenta en las personas con diabetes tipo 1 o 2, la retinopatía diabética ocurre cuando el exceso de glucosa daña los vasos sanguíneos de la retina. Estos vasos sanguíneos dañados pueden hincharse y filtrar sangre y otros líquidos hacia la retina, lo que causa visión nublada y, a veces, moscas volantes o visión borrosa. Con el tiempo, los síntomas aumentan en gravedad y es posible que experimentes manchas oscuras o áreas vacías en tu visión, o incluso pierdas la vista. Mantener tu diabetes bajo control es la mejor manera de preservar tu vista.

Desprendimiento de la Retina

Este problema ocurre cuando la retina se separa de su soporte subyacente en la parte posterior del ojo. A medida que envejecemos, el vítreo (el líquido gelatinoso en el centro del ojo) sufre un cambio de textura y se encoge; a veces esto hace que la retina se desprenda. El desprendimiento de retina no es doloroso, pero cuanto más tiempo se deja sin tratar, mayor es el riesgo de pérdida permanente de la visión del ojo. Si notas síntomas de alerta (la aparición repentina de muchas moscas volantes y destellos, visión disminuida o la sensación de una cortina sombreada sobre los ojos), comunícate con un oftalmólogo de inmediato.

Triquiasis

La triquiasis es una enfermedad común asociada con el envejecimiento en la que la pérdida de elasticidad del párpado hace que las pestañas crezcan hacia adentro, hacia el ojo. Las pestañas pueden rozar la córnea o la conjuntiva (la delgada superficie interior de los párpados), lo que provoca irritación, como enrojecimiento y lagrimeo, y sensibilidad a la luz o abrasión corneal. La triquiasis también puede surgir por una infección ocular o una lesión en el ojo. El tratamiento incluye remover manualmente las molestas pestañas con unas pinzas tipo fórceps, un procedimiento que se realiza en el consultorio.

Fatiga visual

Cuando tus ojos se fatigan por el uso excesivo, pueden sentirse secos, con comezón, doloridos y cansados. También pueden arder. El conducir largas distancias, la sequedad en los ojos, la visión sin corregir y el forzar la vista en poca luz pueden ser los culpables, pero quizás la causa más común de fatiga visual sea el uso prolongado de aparatos digitales. La incomodidad generalmente desaparece una vez que descansas la vista. Parpadear con más frecuencia, seguir la regla 20-20-20 (por cada 20 minutos que pases mirando una pantalla, mira algo a 20 pies de distancia durante 20 segundos) o usar gotas lubricantes para los ojos también puede ayudar.

Blefaritis

Este nombre que suena tan extraño es en realidad un trastorno muy común en el que los bordes de los párpados se inflaman. Se cree que la blefaritis está asociada con las bacterias del párpado o la caspa, y es más común entre las personas con ciertos trastornos de la piel, como la dermatitis seborreica y la rosácea. Los síntomas pueden incluir hinchazón, enrojecimiento, ardor, dolor, escozor en los ojos, lagañas en las pestañas y picazón en los párpados. En muchos casos, se puede mantener bajo control con el lavado diario cerca de la línea de las pestañas o tratando el problema subyacente de la piel.

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