Entrena en la Adolescencia y ayúdate en la Adultez

Si salgo sabemos a estas alturas es que hacer ejercicio físico es beneficioso en todas las edades, incluida la infancia. Hace unos meses un primer estudio encontraba que el HIIT, y no solo los deportes colectivos, ayudaban a mejorar la salud de los niños.

Ahora, una nueva investigación publicada en la revista JAMA Network Open encuentra que los ejercicios de alta intensidad en la infancia y adolescencia temprana no solo podrían cuidar la salud de los pequeños, si no influir en su salud futura. Concretamente, en su salud osea.

Para realizar la investigación analizaron información de alrededor de 2.500 participantes en un estudio llamado «Niños de los 90». Estos participantes, todo ellos saludables, usaron acelerómetros durante la actividad física en cuatro etapas de su vida diferentes: a los 12 años, a los 14, a los 16 y a los 25 años.

Lo que encontraron fue que a más tiempo dedicado a hacer ejercicio de moderado a intenso a partir de los 12 años estaba asociado con unas caderas más fuertes a los 25 años en comparación con el ejercicio ligero. Esto es importante porque es alrededor de esa edad – en los primeros años de la edad adulta – cuando se da el mejor nivel de masa osea y este se considera un marcador del riesgo existente de sufrir osteoporosis o fracturas en una edad más avanzada.

Además de esto, los investigadores encontraron que, en lo que a salud osea se refiere, la actividad física de moderada a vigorosa durante la adolescencia podría ser más importante que en la edad adulta. Y cuanto antes en la adolescencia mejor que acercándose a la edad adulta. No solo eso, si no que las actividades de alto impacto estaban más relacionadas con unas caderas más fuertes a los 25 años.

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