Esperando en Dios: Día 1 – Salmos 13:1 – Jul 22

¿Hasta Cuándo, Oh Señor?

A nadie le gusta las demoras. Y nada disminuye el dolor que sentimos mientras los días pasan y continuamos luchando con nuestras propias esperanzas y miedos. Ya sean las horas que desequilibran nuestros planes, los días y semanas que causan incertidumbre, o los años que nos las pasamos preguntándonos si Dios alguna vez nos cumplirá Sus promesas, es de humanos sentirnos frustrados, ansiosos, y como si nuestras esperanzas estuvieran extinguiéndose dentro de nosotros.

¿Por qué? Porque no tenemos el control sobre nuestras circunstancias. Pareciera que alguien impidiera nuestro progreso, decidiendo la manera que tenemos que vivir en esta corta vida e impidiéndonos de disfrutar de la única cosa que pensamos que verdaderamente nos hará feliz.

Como David, clamamos, «¿Hasta cuándo, oh Señor? ¿Me olvidarás para siempre?» (Salmos 13:1).

No sé por lo que estás esperando, pero sé que por alguna razón te suscribiste a este Plan. También sé por experiencia propia que esperar en Dios es una de las lecciones más difíciles que aprender. Me imagino que, como David, hay mucho dolor en tu corazón mientras esperas. Quizá tienes miedo de que el Señor te haya olvidado. Quizá no puedas dejar de preguntarte, ¿Por qué yo? ¿Qué me hace tan indigno? Amigo, aunque sé que no hay palabras que puedan expresar ese inmenso dolor, por favor estáte seguro que siempre hay esperanza con nuestro Padre celestial. Mientras vives tu temporada de espera, siempre debes de recordar eso …

  • El Señor no te está desamparando y no te ha olvidado. Él está trabajando detrás de escenas a tu favor (Isaías 64:4), cada momento. Tu responsabilidad es establecer tu corazón en Él y confiar que tu vida está segura en Sus manos amorosas y todopoderosas.
  • No estés solo merodeando por ahí, sin hacer nada. Mientras esperas a la instrucción e intervención del Padre, sigue sirviéndole mientras haces tus cosas cotidianas. Sigue buscándo, obedeciéndo, y teniendo comunión íntima con Él, incluso cuando las circunstancias te sean adversas.
  • No te estás perdiendo de grandes oportunidades. Pareciera que sí, pero si Dios dice «No» o «Espera» sobre alguna oprtunidad que surga, confía en Él. No lo hagas con tus propias fuerzas. En lugar de eso, apóyate en Su sabiduría impecable para protegerte de las decisiones que últimamente te lastimarían.
  • No estás sólo. Todas las personas que conoces están enfrentando alguna demora en sus vidas. Sí, puede que estés mirando a personas disfrutando de las bendiciones que deseas. Puede que pienses que eres el único que estás luchando con tu propio problema, el único a quien el Padre no le ha proveído. Pero date cuenta que esos pensamientos de humillación y derrota vienen del enemigo, que siempre está tratando de aislarte y destruirte (1 Pedro 5:8-9).

En cada nación, hay gente como tú, esperando por bendiciones parecidas y están experimentado los mismos sentimientos. En realidad, en toda la Escritura, no hay hombre o mujer a quien Dios haya usado de una manera poderosa que no haya primeramente pasado por un largo y difícil tiempo de espera. Así que no te desesperes … tómalo como la especial gracia y guía del Padre para tu vida.

Citas Bíblicas para estudiar:

Salmos 13:1
Isaías 64:4
1 Pedro 5:8-9

Amén

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