Esperando en Dios: Día 2 – Santiago 1:17 – Jul 23

Enfocándonos en Dios

¿Sabes a quién estás esperando? Alguien puede decir, «espero que un empleador vea mi hoja de vida.» Otro puede decir, «estoy esperando por un esposo/a,» o, «estoy esperando tener un hijo/a.» Nos inclinamos a enfocarnos en el objeto de nuestro deseo, en vez de enfocarnos en el Proveedor. Pero en realidad, no importa quién es o qué es por lo que pides ya que Aquel a quien verdaderamente esperas es a Dios.

Estás esperando que Él responda tus oraciones. Esperas que Él te dé la solución a tus problemas. Estás esperando Su intervención. Después de todo, la realidad es que: «Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos«, (Santiago 1:17). Es el Señor mismo que te da todas las cosas.

La espera significa una expectativa resistente que se demuestra por una actitud de oración sin rodeos, con propósito, activa y valiente. Esa expectativa resistente significa que no nos moveremos sin la dirección de Dios. Y la primera característica de una oración piadosa de espera, que sea dirigida a Dios, es lo que veremos en el Devocional de hoy. En vez de de concentrarnos en lo que esperamos, nos enfocaremos en el Padre, que tiene el mejor plan para nuestras vidas.

Por último, no importa por lo que estás esperando, estarás mejor preparado y apto para aquello si es que te centras en Dios. ¿Por qué? Porque cuando te enfocas en lo que no tienes, te incita a la desesperación en tu corazón. Te obsesionas con tus propias limitaciones, el cuál refuerza la esclavitud dentro de ti. Recuerda, pecas cuando tratas de proveer por tus necesidades a tu manera en vez de a la manera de Dios. Así que mientras te obsesionas en lo que no tienes, te esclavizas más a la naturaleza pecaminosa, el cual eventualmente lleva a la destrucción (Rom 6:23). Es un ciclo vicioso y desalentador.

Pero cuando centras tu mirada en Dios, te das cuenta de la increíble fortaleza, sabiduría y poder que están siendo empleados a tu favor. Tienes confianza ya que el Señor sabe y provee lo que es absolutamente lo mejor para ti. Y porque a Él no le afecta los obstáculos que te limitan y e intimidan; las razones por lo que temes desaparecen (Isaías 4:10).

Amigo, el Señor Dios es fiel. Si Él hace una promesa, Él definitivamente lo mantendrá. No te olvides de este principio ya que es una de las más importantes lecciones que puedas aprender de tu capacidad en esperar en Él, basado completamente en tu entendimiento de quien es Él y la relación que construyen juntos.

Citas Bíblicas para estudiar:

Santiago 1:17
Romanos 6:23
Isaías 41:10

Amén

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