FITNESS: El Cheat Meal y su lado negativo

El Cheat Meal, o comida trampa, es una comida que emplea la gente para saltarse la dieta por sus beneficios a nivel fisiológico y psicológico.

El problema reside en que realizar una Cheat Meal, no conlleva ninguno de estos beneficios e incluso, puede ser perjudicial.

El Cheat Meal no activa el metabolismo

Todos los que llevamos muchos años en el mundo del fitness, hemos vivido esta parte a la hora de hacer una dieta. Esperar toda una semana para inflarnos a comer de todo a la hora de la cena un viernes o un sábado.

La gente tiene una falsa creencia que a la hora de hacer una fase de definición, el metabolismo se va reduciendo porque estamos en un déficit calórico y que el cuerpo se pone en «modo reserva». Esto no es así del todo, lo que ocurre es que, obviamente, no es lo mismo mantener un cuerpo de 90 kilos, que uno de 80. Pero esto no significa que nuestro metabolismo se haya ralentizado, sino que es consecuencia de haber perdido 10 kilos que ya no hacen falta mantener.

Por esta razón, hacer un Cheat Meal no va a hacer que nuestro metabolismo «vuelta a funcionar». No hay ningún tipo de estudio serio que demuestre esto.

Posibles problemas psicológicos

A nivel psicológico no puede tener ningún tipo de beneficio, ya que esperar con ansiedad y estrés durante una semana, una hamburguesa, una pizza, un helado, no es nada positivo.

Tener compulsión (no confundir con impulsión) por la comida es un rasgo o introducción a un TCA, por lo que si tienes ansiedad toda la semana por la comida hasta que llega tu Cheat Meal, hay algo de tu dieta que está fallando.

Alternativa al Cheat Meal

Una alternativa al Cheat Meal, es el famoso refeed o carga de carbohidratos.

El refeed consiste en que durante uno, dos e incluso tres días, aumentemos de forma moderada-alta (dependiendo de su duración) el consumo de carbohidratos. 

Esto sí nos aliviaría psicológicamente al estar controlado y a nivel fisiológico tendría efectos positivos por el simple hecho de que nuestros depósitos de glucógeno se llenarían, permitiéndonos entrenar aún más fuerte y, por ende, reducir nuestra pérdida de masa muscular.

Un ejemplo de un refeed sería desayunar 200 g de pan, en lugar de 100; comer 100 g de arroz, en lugar de 50, etc.

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