Giros Inesperados: Día 1 – Mateo 4:4 – Ene 15

Día 1  Cactus

Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”

Mi madre es muy buena en jardinería. Yo no heredé eso de ella. Pero las plantas me gustan, aunque no tenga buena mano con ellas. Por eso, en mi jardín procuro tener plantas que no necesiten mucha agua para poder vivir. Hace unos años un estudiante me regaló un pequeño cactus. Literalmente pequeño. Medía como dos centímetros de alto. Me lo trajo en un pequeño tiesto color amarillo. Me emocioné por el regalo (no por el regalo, sino por el detalle que tuvo la persona de pensar en mí y querer obsequiarme algo), a la misma vez dije en mi mente: “¡Oh Dios, se me va a morir” Me lo llevé a mi hogar y determiné en mi corazón que iba a cuidar de él y que viviría. El cactus creció… ¡Hasta lo tuve que trasplantar de tiesto! Yo estaba muy feliz con él. Pero un día me levanté y cuando observé el cactus estaba inclinado ¡Oh, Dios! Rápidamente busqué otro tiesto, lo trasplanté y lo coloqué en un lugar donde le daba más sol. Pasaron los días y el cactus seguía doblado. Llegó el punto que me dio mucha tristeza porque el cactus se iba a morir, así que decidí no mirarlo más para no sufrir. Pasaron muchos días y yo no miraba hacia donde estaba el cactus. Cual fue mi sorpresa el día que me dio con mirarlo y vi mi cactus erguido, bien orgulloso. Yo me puse feliz. Le hablé a mi cactus y le agradecí a Dios. 

Ahora piensa lo siguiente: tú eres el cactus, Dios es el dueño. Cuando realizas cosas que no son agradables a Dios comienzas a doblarte. Dios te agarra te trasplanta de lugar, de trabajo, de amistades, de relaciones…buscando que vuelvas a vivir. Si sigues haciendo lo que no es correcto te seguirás doblando y corres el riesgo de morir. 

Dios te verá consumirte poco a poco y estará lleno de dolor al ver a su hijo(a) morir lentamente. Más sin embargo, si al ser trasplantado comienzas a nutrirte de todo lo que sea correcto para ti: buenas amistades, escuchar conversaciones correctas, buscar la presencia de Dios cada día, leer Su palabra y alimentarte de ella…vas a comenzar a levantarte, a enderezarte como el cactus y quedarás erguido, muy orgulloso(a) de la persona en la que has sido transformado a causa del poder del Espíritu Santo en tu vida. 

¿Cuál cactus quieres ser? ¿El moribundo o el lleno de vida? Creo conocer tu respuesta. Te invitomos a comenzar a trabajar en ti junto a Dios para que seas ese cactus lleno de vida en el jardín de Dios. ¡Amén! ¡Amén! ¡Amén!

Citas Bíblicas para estudiar:

Mateo 4:4

Amén

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MEDITACIÓN DIARIA