Haré lo que quieres que haga – Miqueas 6:8 – Ene 21

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

Hacer lo que Dios quiere que hagamos puede ser intimidante, como si estuviéramos pidiendo a Dios nos entregue una gigante lista de «tareas pendientes» que nunca podremos completar. ¿Cuántas cosas hay para hacer? ¿Dónde empezamos a obedecer todos los mandamientos de Jesús?.

Algo claro de las narraciones del evangelio es que la gente no sentía por Jesús lo mismo que por los fariseos. Los fariseos hicieron que la justicia fuera complicada e inalcanzable, y seguramente indeseable. En Su Sermón del Monte, Jesús lo simplificó todo, contemplando en una oración el tema de lo que debemos hacer: “Así que, cualquier cosa que desees que otros te hagan, hazlo también a ellos, porque esta es la Ley y los Profetas”(Mateo 7:12).

Esto puede parecer amenazante, pero considera tu día hoy: probablemente encontrarás personas de todo tipo a medida que realizas tu trabajo, vas a clases. cuidas de tu familia, o haces mandados o te ocupas del mantenimiento diariol y logística. Puedes conectarte con otros en las redes sociales. Y están las interacciones ocasionales a medida que avanzas en el negocio de la vida diaria.

En cada interacción diaria, ¿cómo desearías ser tratado? Hacer lo que Jesús quiere que hagamos significa que esa es la manera de tratar a los demás. Miqueas 6: 8b ofrece tres categorías que nos ayudan a pensar de forma práctica sobre lo que hacemos: tratar a los demás de manera justa y sin parcialidad, mostrar misericordia a los necesitados y vivir en humildad ante Dios al no ponernos a nosotros mismos como más grandes o más importantes que los demás.

Es fácil pensar que hacer lo que Dios quiere que hagamos es principalmente sobre tareas únicas o hercúleas, tal vez en un momento de crisis. Pero más normalmente, y por lo tanto a menudo se pasa por alto, es hacer lo que él quiere en los momentos mundanos e inadvertidos. Estos pequeños y cotidianos actos de rendición hacen crecer nuestra fe y nuestro coraje, y nos preparan para actuar como Él quiere que lo hagamos cuando haya más en juego. Puede ser tan simple como simplemente cumplir con un compromiso, especialmente cuando hacerlo implica sacrificio o inconvenientes personales.

¿Le pedirías hoy al Señor poder y sabiduría para hacer lo que Él quiere que hagas? Ora a través de cada tema en la agenda de hoy y pídele a Dios que te dé el poder para hacer lo que Él quiere que hagas.

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