Jesús, nuestra bandera de Victoria: Día 5 – Salmos 103:2-3 – Abr 1

Victoria sobre la enfermedad

La Palabra de Dios nos dice que por la llaga de Jesús somos sanados. Cuando Jesús murió y se levantó otra vez, Él venció el pecado, la muerte y la enfermedad en todas sus formas por toda la eternidad. ¡Es asombroso que, a través de Él, compartimos esta victoria! ¿Pero qué significa esta victoria sobre la enfermedad mientras aun estamos en este mundo caído?.

A través del Nuevo Testamento encontramos ejemplos de increíbles sanidades ejecutadas por Jesús, así como por los apóstoles actuando en el poder de Su nombre. Al leer estos testimonios de sanidad se puede asumir fácilmente que Dios va a contestar nuestras oraciones sobre la enfermedad de cierta manera: libertad instantánea del dolor, sanidad total de un diagnóstico incurable o terminal, o una victoria total sobre la ansiedad. Así que, ¿cómo hacemos cuando nuestra experiencia no cumple nuestras expectativas? Necesitamos ser cuidadosos de no limitar la profundidad increíble de cómo es la sanidad.

El apóstol Pablo nos dijo en Romanos 8:28 que todas las cosas ayudan a bien a quienes aman a Dios. Eso no significa que todo lo que pasa es bueno; la victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte no eliminó todas las luchas de nuestra vida en la tierra. De hecho, en Juan 16:33 Jesús nos prometió que experimentaríamos aflicciones en este mundo, y la enfermedad es sin duda parte de las dificultades que enfrentamos. Mientras que Dios aun interviene muchas veces de maneras milagrosas, no necesariamente tenemos garantizada la sanidad completa de este lado del cielo. Pero podemos estar seguros de la victoria eterna que nuestra salvación garantiza. Pasaremos nuestra eternidad en la presencia de Dios, llenos de gozo y completamente libres de la enfermedad, el pecado, el dolor y la ansiedad.

No te desanimes por lo que puede parecer una oración no respondida o un resultado que no cumple tus expectativas. Dios sí oye tus oraciones, y en todas las cosas, Él está obrando para tu bien y Su gloria. Mientras continúa esta Semana Santa, pídele a Dios que te de una perspectiva eterna. Cuando mantenemos la realidad del cielo en mente, somos capaces de orar atrevidamente y caminar con confianza a través de cualquier prueba sabiendo que no importa el resultado. Entonces ganamos.

Citas Bíblicas para estudiar:

Romanos 8:28
Isaías 53:5
Hechos 3:6
Salmos 103:2-3
Juan 16:33

Amén

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