Jesús venció la Pandemia: Día 1 – Romanos 8:31-32 – Abr 13

 

«¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?. El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?»

Día 1: El perfecto amor de Jesús

Aquel que teme necesita una revelación del amor de Dios porque vive engañado por las mentiras que el enemigo le hizo creer. El temor te hace vivir bajo el poder de una ilusión, un pensamiento irreal que no te permite vivir en libertad. Solamente el amor de Jesús echará fuera el temor.

Al comienzo leímos el texto de 1 Juan 4:18 que dice: «En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor». Quiero resaltar esta última frase: «el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor». El amor es el que nos protege de la gran sensación de desamparo y orfandad que genera el temor. Jesús desea mostrarnos Su amor y el amor del Padre para con nosotros.

Aquel que tiene padre no es huérfano, solamente quien no lo tiene, lo es. Por lo tanto, cuando alguien dice «tengo padre» pierde la condición de huérfano. Por eso, Jesús nos enseñó a orar el Padre Nuestro, y todo aquel que invoca a Dios como Padre ya no es más huérfano porque tiene como padre al Creador del cielo y de la tierra, a aquel para el que nada es imposible, que vela por tu vida de día y de noche.

Frente al temor que está invadiendo el mundo con este virus, los cristianos somos llamados a perfeccionar nuestra fe. Crea en Dios y créale a Dios hoy más que nunca. Los problemas y la enfermedad son armas del enemigo para apagar el fuego que usted tiene encendido por Jesús. No deje que esos miedos y problemas lo apaguen. En cambio, levante su voz en oración y clamor a Dios por misericordia y piedad. Dios cuida su vida y verá que Él es fiel. 

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MEDITACIÓN DIARIA