La Genialidad de la Generosidad: Día 5 – Lucas 6:38 – Jun 22

«Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir»

1. La generosidad no es un acto de virtud sino una respuesta de virtud.

Si nos damos una palmadita en la espalda cada vez que somos generosos con nuestro tiempo, dinero, reputación o cualquier otra cosa, terminamos creyéndonos justos por nuestras obras. En realidad, debe ser una respuesta de gratitud a Dios, quien fue generoso con nosotros primero. 

2. Dios mide la generosidad por el tamaño del sacrificio.

Los sabios del oriente y los pastores de ovejas ofrecieron algo en su adoración a Jesús, pero no fue tanto como dieron María y José. Dar dinero y tiempo son solo los primeros pasos en la generosidad comparada a los sacrificios hechos por algunos.

3. Al aumentar los niveles de generosidad se incrementarán los niveles de recompensa y bendición.

Los sabios del oriente y los pastores de ovejas llegaron a ver al Mesías y pudieron hablar de Él, pero a María y José les tocó ver a Jesús dar sus primeros pasos y tener conversaciones a corazón abierto con Él mientras crecía.

Y el sacrificio aún mayor de Jesús resultó en una bendición aún mayor para Él, la cual podemos compartir. Sin duda, pagó un precio, pero lo hizo «por el gozo puesto delante de Él» (Hebreos 12:2). Por amor, quiso ofrecerse a sí mismo para tener una relación con nosotros. Y ahora Él está sentado al lado del Padre en gloria, donde Él y el Padre esperan el cumplimiento de Su amor y alegría al final de la historia. Los niveles crecientes de sacrificio traen niveles crecientes de recompensa. 

Al mirar a nuestro mundo desde afuera, verías una imagen cruda. El mundo opera según los principios de obtener, mantener y controlar, y todos compiten entre sí por su pedazo de pastel. Pero si miras la Encarnación a través del lente de la generosidad, llegarías a la conclusión que el Reino de Dios opera en principios diferentes a los de este mundo.

Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. (Lucas 6:38)

Nos convertimos en pequeños espejos de la generosidad del Rey. Esa es la vida en el Reino de Dios. Eso es sabiduría pura. Y puede cambiar radicalmente no solo nuestra vida sino nuestro mundo. 

Amén

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