Libérate de la Ansiedad: Día 4 – Salmos 37:4 – May 4

«Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón»

Los deseos del corazón

Las esperanzas, las aspiraciones y los deseos a menudo empujan a las personas a sobresalir y a ser las mejores. Pero cuando los anhelos no se cumplen, la gente tiende a frustrarse, desconcertarse y decepcionarse. Los cristianos que luchan con anhelos profundos e insatisfechos a menudo se consuelan con la promesa registrada en Salmos 37.4: «Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón»!. Desafortunadamente, cuando la atención del lector se enfoca únicamente en cómo recibir cosas del Señor, se pierde el importante contexto de este versículo. Aun cuando las Escrituras identifican a Dios como la fuente de todo lo que es bueno (Santiago 1.17), su intención primordial no es repartir una provisión ilimitada de dones o cumplir sueños egoístas y mundanos. Las oraciones que se centran en el objeto del deseo no incluyen la clave fundamental para el cumplimiento de esta promesa: deleitarse en el Señor.

Cuando una persona cambia su amor a los objetos y se vuelve a Dios (y lo conoce a través de Cristo), encuentra que el Todopoderoso reemplaza lo que es menos digno de seguirse y él se convierte en la única meta verdadera y la fuente de satisfacción. Entonces el Señor se complace en conceder a sus hijos el anhelo más profundo de su corazón, que resulta ser él mismo.

Jesús, protégeme de la frustración y la desilusión que pueden derivar de la arrogancia. Ayúdame a deleitarme en ti y solo en ti. Amén.

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