Libérate de la Ansiedad: Día 6 – Eclesiastés 11:9-10 – May 6

«Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad»

Ansiedad y felicidad

Es casi seguro que Salomón experimentó ansiedad y preocupación mientras construía para sí un reino increíble en la tierra. Pero para cuando Salomón escribió Eclesiastés, se había dado cuenta de la futilidad de preocuparse. Basándose en su propia experiencia de que la preocupación nunca trae nada positivo en la vida, aconsejó a sus lectores ser felices y disfrutar de la vida que Dios les había dado. La enseñanza de Salomón sobre la ansiedad es similar a la de Pablo en Filipenses 4.6, donde exhortó a los creyentes a combatir la ansiedad con la oración para experimentar la plenitud de la paz de Dios.

Este énfasis en el contentamiento arraigado en Cristo refleja las enseñanzas de Jesús sobre la locura de la ansiedad (Lucas 12.22-31). La preocupación indica una falta de fe en el Dios que provee para sus criaturas. Como señaló Jesús, las aves no siembran ni cosechan, pero son alimentadas; los lirios silvestres no se afanan por hacer ropa, pero «ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos» (Lucas 12.27).

A través de la fe, los creyentes pueden experimentar la libertad de la ansiedad y la verdadera felicidad con la vida que Dios les ha dado. Pueden depositar su ansiedad en el Dios que ofrece «Gloria eterna en Cristo» (1 Pedro 5.7, 10; cf. Salmos 55.22).

Jesús, líbrame de la ansiedad. Líbrame de las preocupaciones. Reemplaza todos mis temores, incluso aquellos de los que aún no soy consciente, con tu amor perfecto. Amén

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