Libérate de la Ansiedad: Día 7 – Filipenses 4:19 – May 7

«Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús»

Todo lo que necesitamos

Los seres humanos son fundamentalmente criaturas necesitadas, los recién nacidos instintivamente buscan oxígeno, los niños están hambrientos de bocadillos por las tardes, los estudiantes de secundaria buscan amigos y popularidad, los jóvenes adultos persiguen carreras y así sucesivamente. Las personas, por naturaleza, tienen necesidades: físicas, sociales, emocionales y, lo que es más importante, espirituales. Dios está íntimamente familiarizado con las necesidades de su pueblo. Como Dios que todo lo sabe, anticipa las necesidades de su pueblo; como Padre amoroso, provee tiernamente (Mateo 7.7-11).

Reírse con los amigos o comer algo no puede resultar en una satisfacción duradera. Las necesidades más profundas son del alma, no del cuerpo. Afortunadamente, este pasaje proclama que estas necesidades pueden ser satisfechas a través de Jesús, quien es rico en gloria. Cuanto más crecemos en nuestra fe en Cristo, más se satisfacen nuestras necesidades por las riquezas que él nos ofrece. Pablo confirmó que el Dios del universo puede hacerlo: Aquel que creó a los humanos también será su recurso continuo. Se puede confiar en que Dios cuidará de aquellos que creen en Cristo y que lo siguen con sus vidas. Su provisión de misericordia es interminable, fluye de la gloria que es en Cristo Jesús, quien dejó el cielo para mostrar amor y misericordia a los rebeldes. El Dios en quien los creyentes confían para su provisión es el mismo Dios con el poder de vencer el pecado y la muerte. Puede satisfacer cualquier necesidad.

Jesús, gracias por conocer mis necesidades incluso antes de que yo las conozca. Gracias por suplirlas todas, grandes y pequeñas. Amén.

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