Lo extraordinario tocando lo ordinario – Lucas 1 y 2 – Dic 24

Anuncios del nacimiento de Juan y del nacimiento de Jesús:  

  • Empieza  nuestro texto con  una escena  en la cual  el ángel se aparece  a  Zacarías,  el padre de Juan Bautista, y le anuncia el nacimiento de su hijo. (1:5-25)
  • En paralelo se narra la anunciación a María. (1:26-38


Como  conclusión  de  esas  dos  escenas  se  describe  un  viaje  que  hace María  a Judea,  para  visitar  a  su  pariente  Isabel,  madre  de  Juan  Bautista. (1:39-56) En  el encuentro de ambas mujeres, hay una revelación acerca de quién es Jesús y de lo que significa su nacimiento, a través de la alabanza que hace Isabel de María.  Concluye la escena con el Magnifica.

Sin duda una de las experiencias más emocionantes e inolvidables en la vida es cuando a alguien le anuncian que va a ser madre o padre. Así que vemos en las escenas del nacimiento no sólo que existe este anuncio, sino que se da bajo circunstancias extraordinarias.

En el caso de Zacarías e Isabel hay que resaltar unas palabras que cita Lucas 1:6 

“Ambos eran íntegros delante de Dios e intachables en el cumplimiento de todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.”

¿Qué se quiere decir por “… eran íntegros”?  Esta integridad, justicia en la escritura (A.T.) está relacionada con la confianza, la fe en Dios. (el justo por la fe vivirá escribirá Habacuc, después Pablo lo aplicará en Romanos y Gálatas) e intachables.  Es decir lo que creían lo atestiguaban con la práctica. (caminaban)

Estos dos conceptos son inseparables en la Biblia. Aunque es verdad que las buenas obras nunca han salvado a nadie, también es verdad que la persona que está consciente de haber sido salvada por la fe pondrá todos sus esfuerzos en hacer buenas obras. 

Evidentemente este matrimonio vivía en las cosas, en los asuntos de Dios, por su fe y por su vida.

En el caso de María leemos:

Lucas 1:38  Entonces María dijo: “Yo soy la sierva del Señor. Hágase en mí lo que has dicho. Y el ángel se fue de su presencia.”  Ella es la sierva del Señor y está deseosa de servirle, dispuesta a hacer su voluntad y ser usada para llevar a cabo sus propósitos. Esto no era fácil. María sabía que el hecho de quedar encinta en este momento en particular, antes de la consumación de su matrimonio con José, la expondría a una crítica dolorosa y al ridículo; y quién sabe, quizás a algo mucho peor (Dt. 22:23). 

Pero ella hizo un acto de completa rendición. Se puso a disposición del Dios que la amó y que, por medio de este embarazo y parto prometidos estaba otorgándole una bendición incalculable. La actitud de María señala hasta dónde alguien quiere estar en las cosas de Dios.

No sólo Dios es el protagonista de tu historia por derecho propio, sino que tú debes desear y estar en las cosas de Dios.

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