Náuseas durante el ejercicio ¿Por qué sucede?

Las náuseas son una sensación común que aparece al realizar ejercicio. Puede ocurrir tanto en personas que lo practican de manera frecuente, como en personas que están en baja forma.

Hay diferentes causas que pueden hacer que aparezcan. A continuación hablaremos de las más frecuentes, además de algunas medidas para evitarlas.

¿Qué son las nauseas?

Se conoce como náuseas a la sensación molesta en la parte alta del abdomen o del estómago que va seguida de un impulso para vomitar. Es muy desagradable y puede durar minutos e incluso horas.

Las causas de las náuseas pueden ser muchas y muy diversas. Algunas de ellas son infecciones gastrointestinales pero incluso es posible que surjan como efecto secundario de algunas medicaciones.

A continuación hablaremos de forma concreta de las náuseas que se dan en el ejercicio. Pueden aparecer a los minutos de haber realizado una actividad física o mientras se está practicando. Además, es posible que se den tanto en deportistas acostumbrados al ejercicio intenso como en personas que se encuentran en baja forma y que no suelen practicar deporte.

¿Por qué aparecen las náuseas durante el ejercicio?

Hay muchas causas fisiológicas por las que pueden aparecer náuseas durante la práctica o tras acabar el ejercicio. Algunas de las más comunes son las siguientes.

Deshidratación

Cuando practicamos ejercicio, sobre todo con cierta intensidad o durante épocas u horas en las que hace mucho calor, sudamos. El sudor es un mecanismo fisiológico necesario para regular y mantener la temperatura corporal.

Lo que ocurre es que, cuando sudamos, perdemos líquido y sales minerales. Esta pérdida conlleva que nuestra presión sanguínea disminuya porque la sangre está compuesta en su mayoría por agua. Esto puede provocar náuseas y mareos.

Por ello, es muy importante reponer la misma cantidad de agua y sales que perdemos mediante el sudor. Lo haremos bebiendo agua o bebidas isotónicas que mantengan estable nuestra tensión arterial. Es necesario beber líquidos de forma frecuente y a sorbos cortos. Lo haremos antes, durante y tras finalizar el ejercicio.

Hiperhidratación

Como hemos dicho, es fundamental mantenernos correctamente hidratados, pero tendremos que tener en cuenta que un exceso de hidratación también conlleva efectos secundarios.

Para que la tensión arterial se mantenga a niveles adecuados y los órganos puedan funcionar de forma correcta, son necesarios unos niveles adecuados tanto de agua como de sales minerales. Entre ellas, la más importante para regular la presión sanguínea es el sodio.

Cuando bebemos agua en exceso, aumenta el volumen de líquido de nuestro cuerpo y se produce lo que conocemos como hipervolemia. En esa situación, la cantidad de sales presentes en el organismo aparece más diluida, por lo que su concentración es menor.

Como hemos dicho, una de las sustancias más importantes es el sodio. Cuando la concentración de sodio es menor de lo normal, se producen náuseas y malestar. Para evitarlo, será necesario beber bebidas isotónicas que nos aporten estas sales.

Corte de digestión

Lo que se conoce popularmente como corte de digestión tiene su explicación fisiológica. Cuando comemos, el organismo dedica una gran parte de su energía a digerir los alimentos. Esto ocurre sobre todo con aquello ricos en grasas y proteínas. Para ello, desvía bastante proporción de sangre de la circulación hacia el estómago, para que este pueda funcionar al máximo.

Por otro lado, cuando hacemos ejercicio, los músculos demandan también una gran cantidad de energía porque necesitan mucho oxígeno para realizar movimientos y esfuerzos. Es por esto que, si realizamos actividad física poco tiempo después de una comida copiosa, el aparato gastrointestinal no recibirá toda la sangre que necesita para la digestión.

Esta situación también provoca náuseas y vómitos. Para evitarlo, es importante no ingerir comidas abundantes o muy grasas unas 2 o 3 horas antes de realizar ejercicio de alta o moderada intensidad.

Prevenir las náuseas después del ejercicio

Las náuseas son un síntoma muy común al realizar ejercicio, por lo que, en principio, no debemos alarmarnos. No obstante, a la hora de realizar deporte podemos tener en cuenta varias medidas para evitar que estas molestias aparezcan.

Es recomendable no comer mucho desde 2 a 4 horas antes de realizar el ejercicio, así como beber bebidas isotónicas durante la práctica para evitar la pérdida de agua y sales minerales. Además, sobre todo en la época de verano, deberemos evitar las horas de más calor del día; en ellas sudaremos más y la deshidratación será más rápida.

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