No estás Solo, tienes a Dios: Día 1 – Salmos 27:10 – Jun 11

Dios obra en tu situación, aunque no lo veas, Dios te acompaña, aunque no lo sientas.

Aunque no podamos ver lo que Dios está haciendo, debemos tener la certeza de que él está obrando. Muchas veces seguro nos hemos preguntado:

¿Qué debo hacer cuando pongo en duda a Dios?

Lo primero es preguntarnos si realmente sabemos quién es Dios, porque si sabemos quién es él, no hay espacio para dudar de él. Pero volviendo al tema, muchas veces pensamos que estamos solos por el hecho de no sentir a Dios, por no verlo o por no entender lo que acontece en nuestras vidas.

Hace dos días, en mi tiempo de oración, le decía al Señor que me sentía muy sola, porque a pesar de que estaba rodeada de personas, no sentía la compañía de alguien. Llegué a un lugar donde todos tenían con quien conversar mientras yo solo podía mirar mi teléfono. Entonces medité en la Palabra donde dice que Jesús dejó a alguien para que nos acompañe siempre, pero no podemos disfrutar la compañía de ese alguien si no le damos la bienvenida a nuestra vida y a nuestro corazón.

Repite conmigo:

ESPIRITU SANTO DE DIOS, te doy la bienvenida a mi vida, para que me acompañes, me guíes,
me ayudes y no me dejes sola nunca más.

Analicemos algo…

¿Te sientes sola porque no tienes la compañía de Dios o ¿te sientes sola por no tener la compañía de alguien que deseas?

No hay lugar donde podamos estar que Dios no esté, ya que él habita en todo tiempo y en todo lugar. Pero en ciertos momentos no es la compañía de Dios que deseamos tener, sino la compañía de otro ser. En este caso hay que saber varias cosas:

  1. NO ESTÁS SOLO/A. Dios está contigo, no importando la situación, ni quien se aleje de ti. No importa que cuando estés rodeada de personas nadie se acerque a ti.
  2. Te queda Dios. Aprende a dirigirte a los brazos correctos. A veces la razón de sentirnos solo es por motivo a que nos enfocamos y nos direccionamos hacia las personas equivocadas. Concéntrate en Dios, porque él siempre estará ahí para ti.
  3. El hecho de que no lo sientas no significa que él no esté ahí. El hecho de que no lo veas no significa que se haya alejado de ti. En ocasiones cuando menos sentimos a Dios es cuando más él trabaja en nosotros, porque ahí somos probados para ver cuanto confiamos en aquel que nos llamó.

Oremos:

Padre mio y Dios mio, perdóname por ignorar tu presencia al enfocarme en querer que otra persona me acompañe. Yo te pido que seas tú dándome a entender que solo te necesito a ti. Señor, pon en mi vida las personas correctas para caminar en tu camino, en tu guianza y en tu verdad. Que sea yo dependiente de ti y confiando en que siempre conmigo estás, aunque mis ojos no puedan ver, aunque yo no te pueda sentir. Pon esa certeza en mi corazon de que tu siempre has estado, siempre estarás y nunca me dejarás, que todo sentimentalismo y emoción de soledad se vaya ahora. En tu nombre, Jesús.

Citas Bíblicas para estudiar:

Juan 14:16
Salmos 27:10
Salmos 139:7-10
Deuteronomio 31:8

Amén

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