No estás Solo, tienes a Dios: Día 3 – Mateo 22:37 – Jun 15

Las personas correctas, de la forma correcta y en el lugar correcto

El propósito de Dios en su creación nunca fue que estuviéramos solos, por eso le asigno una ayuda a Adán. La soledad no es buena para nosotros, necesitamos ayuda y compañía para complementarnos.

Las situaciones que podemos experimentar en la soledad es que por haber tenido malas experiencias con diferentes personas, nos escondemos, y se endurece nuestro corazón y nos repetimos la famosa frase que dice “Mejor solo que mal acompañado”. Nos aislamos de las personas por el miedo o por recordar el daño que nos ha hecho alguien más.

Pero hoy Dios viene a tratar contigo un punto clave, determinante y efectivo para quebrantar todo espíritu de soledad en nuestras vidas; así que, en primer lugar, vamos a analizarnos con las siguientes preguntas:

– ¿Qué hago al momento de que tengo una situación difícil y sé que no puedo solo?
-¿Qué pienso de los demás?
– ¿Están mis pensamientos basados solo en mí?

1-Las personas correctas

Si en el día de ayer hablamos del Espíritu Santo, hoy demos oportunidad de hablar de los seres humanos. Debemos de tomar siempre en cuenta que no somos perfectos, por lo cual todos somos propensos a fallar, aunque la falla no sea una excusa para no obedecer a Dios.

Las personas correctas no son aquellos que siempre te aplauden y solo están contigo en los niveles altos de tu vida. Son aquellas a quienes no importa la situación que puede estar pasando y siempre están ahí. IDENTIFÍCALAS.

¿Cómo identifico las personas correctas para mí?

ORANDO. Pídele al señor en este día que filtre y te ayude a diferenciar a tus amigos, amistades, compañeros de proyecto y amigos que son más que hermanos, y sabrás donde dirigirte cuando necesites ayuda.

2-La forma correcta

A veces otra de las causas del sentimiento o espíritu de soledad en nuestras vidas es la falta de comunicación. Entendemos que si estamos mal en un ámbito o área y nadie nos pregunta o no sabe por lo que estamos pasando es por culpa tuya. Lamento decirte que no es así, nadie podrá identificar, a menos que el Espíritu Santo se lo haga saber, lo que tú sientes si tú no se lo dices. No digas que te sientes solo y que nadie te brinda apoyo si tú no comunicas lo que está pasando en tu vida. Después de identificar las personas correctas, procede a hacerlo del modo correcto. No te pongas como víctima ante la situación. Comunica qué situación estás viviendo, por qué contactas a esa persona y la razón que necesitas ayuda. No esperes que siempre el otro sepa lo que a ti te pasa y da un paso a la comunicación.

Si vemos en los Evangelios diferentes ejemplos cuando Jesús hacía milagros, como cuando sanó al ciego Bartimeo, una de las cosas que Jesús le preguntó fue, ¿Qué quieres que te haga? Y él respondió: Recobrar la vista.

Él necesitaba ayuda del maestro, necesitaba un milagro, pero él buscó ayuda. Le comunicó lo que necesitaba y pudo recibir el milagro. No calles aquello que necesita refuerzo para que pueda ser cumplido en el nombre de Jesús.

3- En el lugar correcto

¿Dónde vamos a solicitar nuestra ayuda?

A donde te diriges a pedir ayuda, esta ves no se trata de las personas sino del lugar físico o espiritual, a veces la desesperación nos lleva a buscar respuestas de salida donde lo que trae como resultado que nos encadenemos mas a aquello que nos ata, me explico:

En una ocasión viví un momento de enfermedad muy cercano a la muerte, no conocía del poder de Dios hasta entonces y alguien muy cercano a mi quería investigar i fin a través de otras fuentes dígase hechicería, magia blanca, brujería o magia negra o como usted le desee llamar, este era el lugar INCORRECTO del que creíamos que provendría ayuda a causa de lo que acontecía, pero la biblia dice que: busquemos las instrucciones y las enseñanzas de Dios, no debemos consultar o rendir homenaje a dioses ajenos, porque a cambio del favor que te pueden hacer terminan quitándote algo de mayor valor, que es tu alma.

Pide ayuda a personas que te acerquen mas a Dios, en lugares que se hable de él y de su palabra, seamos Cristo céntricos con lo que decimos, a donde vamos y de quienes nos rodeamos teniendo en cuenta que no se trate de un enfoque de religiosidad sino de relación con nuestro padre celestial.

Volviendo a las primeras preguntas a analizar, tomemos nota:

– ¿Qué hago al momento de que tengo una situación difícil y sé que no puedo solo?

Identifica las personas correctas en oración, analiza el lugar al que te diriges para pedir ayuda, mira la forma en que pides ayuda a los demás.

– ¿Qué pienso de los demás?

Si en tus pensamientos estás señalando, culpando o mirando las caídas de quien te rodea, nunca podrás avanzar a través de sus fortalezas. La forma en que crecemos como persona es a través de las relaciones. Saquemos provecho colectivo de las fortalezas de quienes nos rodean y no solo miremos a los demás como centros de ayuda sino también, sirvamos de ayuda para ellos. De eso trata el no estar solo y con eso derribamos todo sentimiento de soledad en el nombre poderoso de Jesús.

– ¿Están mis pensamientos basados solo en mí?

Si solo piensas en ti, por ti y para ti puede ser la primera de las tantas causas que hace que siempre te sientas alojado, solo o deprimido. Si vemos los mandamientos, el segundo es AMA A TU PROJIMO COMO A TI MISMO. No solo debes de pensar en ti, sino también en los demás.

Te invitamos a orar de la siguiente manera:

Dios mío, gracias por aclarar mi mente, por cada palabra que has utilizado para vivificar mi espíritu. Realmente eres tan bondadoso y misericordioso conmigo, que día a día me das nuevas oportunidades. Te pido en este momento que me ayudes a identificar las personas correctas. Guíame hacia los lugares correctos y moldéame para comunicarme con los demás de la manera correcta. Te pido perdón si no he hecho las cosas como deberían de ser. Si solo he pensado en mí, ayúdame a amar a los demás de la misma forma que a mí me gustaría recibir ayuda cuando la necesite. Sigue moldeándome y llevándote todo espíritu depresivo de soledad, en el poderoso nombre de tu hijo amado, Jesús.

¡Amén!

Citas Bíblicas para estudiar:

Génesis 2:18
Marcos 10:46-52
Isaías 8:19-20
Mateo 22:36-40

Amén

Para más información, te invitamos a visitar nuestros enlaces:

MEDITACIÓN DIARIA