Oh, Bien – Salmos 37:8 – Dic 2

Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.

Siempre que me encuentro en una situación que no puedo hacer nada al respecto, he encontrado que una buena manera de llevar mi ansiedad al Señor es simplemente decir: «Oh, bien.»

Por ejemplo, en la mañana que David derramó su jugo de naranja en el carro y cayó un poco en mi suéter. Él inmediatamente dijo, «Diablo, no me impresionas.» Y yo dije: «Oh, bien.» Así que ese problema se resolvió, y seguimos adelante con el resto de nuestro día.

Hay algunas cosas por las que simplemente no vale la pena molestarse, sin embargo muchas personas lo hacen.

Lamentablemente una gran mayoría de cristianos están molestos, inquietos, y llenos de ansiedad la mayor parte del tiempo.

No son las cosas grandes que llegan a ellos; son cosas pequeñas que no encajan con sus planes. En lugar de depositar su inquietud y sólo decir, «Oh, bien,» siempre están tratando de hacer algo acerca de lo que no pueden hacer nada al respecto. En más de una ocasión esa simple frase «Oh, bien» me ha ayudado realmente a salir adelante.

Del libro «New Day, New You» de Joyce Meyer.

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