Ora en Tiempo: Día 1 – Marcos 11:24 – Oct 20

Jesús dijo muy claramente: “Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán”, lo cual sucedió luego de que Pedro quedara asombrado porque la higuera que había maldecido Jesús se había secado desde la raíz. Para Pedro, esto era algo totalmente novedoso. Es ahí que Jesús aprovechó esa oportunidad para dar a conocer un principio de oración: “orar en tiempo pasado”.

​Este es un principio que aparece a lo largo de toda la Biblia. Observemos algunos versículos bíblicos. Génesis 17.5 dice: «Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes». Fíjese que no dice, te pondré por padre de multitudes, sino que lo dice en tiempo pasado. Abraham no tenía ni siquiera un hijo, sin embargo, para Dios la descendencia de Abraham era algo que ya había ocurrido, porque Dios llama las cosas que no son como si fuesen (Romanos 4.17).

Números 33.53 dice: «Y echaréis a los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que sea vuestra propiedad». Note que el pueblo de Israel todavía no estaba en la tierra prometida, razón por la que la tierra no pasaba de ser una promesa futura, sin embargo, para Dios no era cosa futura, y por eso lo había dicho en tiempo pasado.

Josué 6.2 dice: «Más Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra». Estas palabras habían salido de la boca de Dios, aun antes de que Jericó hubiese sido conquistada por Israel.

En Isaías 9.6 existe una frase crucial en cuanto a la comprensión del Mesías: «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro». ¿Cómo se puede comprender esto? Note que esta profecía ha sido dada a Isaías 600 años antes de que Jesús naciera. Pero para el profeta, el Mesías no era una mera promesa del futuro, sino algo que ya había sido cumplido.

En el momento del llamamiento y misión del joven Jeremías, el Señor dijo: «antes que te formaste en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones» (Jeremías 1.5). Nuevamente, el Señor utiliza el tiempo pasado, al decir que el destino de Jeremías como profeta era algo que ya había sido definido por Dios antes de que éste naciese, y no en el momento de la consagración de este joven profeta.

Este principio llega a su punto máximo, cuando Jesús dice: «consumado es» (Juan 19.30), que literalmente significa: todo se ha cumplido. ¿Qué se ha cumplido? ¡Se ha cumplido la promesa de la redención y el perdón de los pecados, se ha cumplido la promesa de la santificación y la llenura del Espíritu Santo, se ha cumplido la promesa de la sanidad y la restauración, se ha cumplido la promesa del reino de los cielos!

Personalmente, disfruto mucho ver espectáculos deportivos por la televisión. Pero por diversas razones, pocas veces disfruto un partido de fútbol en vivo y en directo. Entonces, lo que hago es leer el diario deportivo por internet, fijarme en la descripción completa del desarrollo del partido, y por supuesto, el resultado final. Luego, lo veo en mi smartphone. Pero extrañamente, no noto que la palma de mis manos esté sudando o que mi cuerpo esté tensionado por algún gol o error que realice mi jugador estrella. ¿Por qué? Porque ya sé lo que ocurrió. Y lo mismo sucede en el mundo espiritual. Si quieres ver una revolución en tu vida de oración, debes alinearte a las enseñanzas de Jesús, y orar en tiempo pasado. Creer que ya está hecho.

Citas Bíblicas para estudiar:

Marcos 11:24
Juan 19:30

Amén

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