Ora en Tiempo: Día 2 – Marcos 11:22-23 – Oct 21

Existe una gran diferencia entre creer que ya “hemos recibido” y creer que lo “recibiremos” en un futuro, por lo que no es un juego de palabras. Quizás la traducción preste a cierta duda, ya que cierta versión en español lo traduce en tiempo futuro. No obstante, en el idioma original, no dice: «creed que lo recibiréis», sino que dice: «Creed que lo has recibido». Es decir, figura en tiempo pasado. 

​Es decir, no es de extrañar que la higuera a la que maldijo Jesús se haya secado desde la raíz (ver Marcos 11:14, 11:20). Esto sucede porque Jesús creyó en tiempo pasado. Sin embargo, para los ojos de Pedro, todo fue una grata sorpresa. Cuando uno tiene la fe en tiempo pasado, el milagro no lo sorprende a uno. ¿Por qué? Porque ya sabe lo que va a ocurrir. La fe en tiempo pasado implica abandonar su punto de vista miope, y observar su vida desde la perspectiva de Dios.

​La luz que observamos es, en realidad, un destello del pasado. En astronomía, se habla de “años luz”, lo cual equivale a la distancia que recorre la luz en un año. Debido a que la luz viaja a unos 300.000 km/s, la distancia que recorre en un año es de 9.460.730.472.580,8 km. Si tenemos en cuenta que la luz de algunas estrellas proviene de lo que se conoce como la Andrómeda, la cual se encuentra fuera de nuestro Sistema Solar (incluso de nuestra galaxia), que se encuentra a millones de años luz de distancia, en realidad, ¡lo que vemos es una luz que ha brillado en el pasado!

​¿Por qué tenemos tanta ansiedad en cuanto al futuro? Simplemente, porque estamos extremadamente expectantes sobre lo que va a venir. Nos olvidamos que todo está bajo control, y no encomendamos nuestras cargas a Dios. Si ya pasó en la eternidad de Dios, es cuestión de creer que eso mismo sucederá en la realidad que nos rodea. ​

​Durante la Segunda Guerra Mundial, Japón estaba sumergido bajo la ambición de conquistar gran parte de Asia, y formar así un imperio. No obstante, todas las tropas japonesas se vieron obligadas a volver a su país. Cuando un 6 de agosto de 1945 cayó la famosa bomba atómica en Hiroshima, en medio del escándalo, la tropa japonesa que estaba en las Filipinas también tuvo que volver, pero no sucedió así con un soldado, quien se había escondido en medio de las montañas para no correr el riesgo de perder su vida.

​Luego de varias décadas, cuando un grupo de expedición se acercó al lugar, no pudo dejar de sorprenderse al ver a un anciano que vivía en las montañas. Cuando se le preguntó: ¿qué hace usted aquí?, el ex combatiente japonés, asustado, posando su índice sobre la boca, dijo: “silencio, ¡estamos en guerra!” “Señor, ¡pero si ya terminó la guerra!” Esto sucedió en la década de los 80, por tanto, esta persona pasó unos 40 años viviendo bajo el temor de ser capturado.

​Por lo tanto, ten fe en Dios. El Señor nos asegura que si alguno le dice a este monte: Quítate y tírate al mar, creyendo, sin abrigar la menor duda de que lo que dice sucederá, lo obtendrá. Así que creamos que ya hemos recibido todo lo que estemos pidiendo en oración, pues eso mismo obtendremos.

Citas Bíblicas para estudiar:

Marcos 11:24
Marcos 11:20
Marcos 11:22-23

Amén

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MEDITACIÓN DIARIA