Ora en Tiempo: Día 5 – Mateo 6:21 – Oct 28

Recompensa celestial

A la hora de la verdad, los seres humanos estamos dispuestos a hacer cosas por una razón: percibimos que lo que pensamos hacer es lo mejor para nosotros. Estaremos dispuestos (a veces con entusiasmo) a soportar dificultades o a aplazar el placer para obtener buenas recompensas. 

En realidad, es algo muy bíblico. Dios nos creó para buscar nuestro beneficio. Jesús reconoce esta realidad al establecer la norma por la que debemos amar a los demás «como a nosotros mismos». Sin embargo, nuestra perspectiva sobre lo que realmente nos beneficia a nosotros mismos suele estar distorsionada por el pecado.

Jesús aclara exactamente qué es lo que más nos conviene, lo que nos ayudará a cosechar las recompensas de su Reino. Jesús anima a sus discípulos a buscar las mejores y más verdaderas recompensas, los tesoros que perdurarán. Nada en la Tierra puede igualar las recompensas de nuestro Padre en el Cielo.

En el Sermón de la Montaña, Jesús presenta esto como una opción binaria. Podemos buscar una recompensa de nuestro Padre en el Cielo o podemos buscar una recompensa en los sistemas del mundo y la aprobación de nuestros compañeros. Podemos hacer una cosa o la otra, pero no podemos hacer ambas. No podemos servir a Dios y al dinero.

Mateo 6 habla de cómo damos, cómo oramos y cómo ayunamos. Estos son sólo tres ejemplos de la forma en que nos encontramos con esta elección: ¿ayunamos u oramos para impresionar a los demás, recibiendo la recompensa de su aprobación, o ayunamos y oramos para buscar a Dios, confiando en que su recompensa llegará a su tiempo?

Nuestro corazón siempre persigue aquello en lo que invertimos nuestro tesoro. La medida en que nuestras finanzas se invierten en nosotros mismos -o en el Reino de Dios a través del servicio a nuestra familia, vecinos y comunidad- nos da una idea de dónde se enfoca nuestro corazón.

Si buscamos las riquezas terrenales, ciertamente perderemos nuestro tesoro cuando las cosas de este mundo pasen. Al elegir los tesoros del cielo, perseguimos un tesoro real y duradero. Así es como mejor sirve nuestro verdadero interés personal.

Señor, tú nos has diseñado para buscar recompensas. Danos la sabiduría para buscar las recompensas que perdurarán.

Citas Bíblicas para estudiar:

Mateo 6:19-21

Amén

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